Opinión


Vivir en armonía

Vivir en armonía               | La Crónica de Hoy

Existen varias claves para lograr vivir en armonía con nuestros semejantes. Para empezar, proponernos buscar más las coincidencias que las diferencias entre todos nosotros. 
Esto nos hará la vida más llevadera y agradable.
Enfocarnos en los atributos positivos y en las virtudes que acompañan a los seres humanos que nos rodean, empezando por nuestra propia familia, hará que nuestro recorrido con ellos sea un deleite en lugar de una tortura. 
Rodearnos de personas positivas que nos contagien la pasión que tienen por la vida y cuya determinación y apertura hacia el aprendizaje y el mejoramiento sea constante. Apartarnos inmediatamente de la gente negativa, porque se “roban” nuestra energía positiva, por así decirlo, y nos contaminan la de ellos. En esto no se debe ser transigente. Hay que poner espacio físico y mental o nos acabarán dañando. Es bueno tener empatía por los problemas ajenos, pero no permitir que ellos bajen nuestro nivel de energíaa positiva.
En mi opinión, cuando las personas son totalmente diferentes salvo honrosas excepciones, no deberían hacer esfuerzos de convivencia pues estos fracasarán, sufrirán y generarán sufrimiento sin ninguna utilidad real. Es mejor darse cuenta a tiempo y caminar cada quien con personas afines a uno, que tengan la misma pasión por la vida y los mismos valores.  
Siempre luchar por nuestra dignidad y auto-respeto por sobre todas las cosas, pues esto hará que jamás nadie nos humille y transmitirá nuestra verdadera valía a los demás.
Es importante saber expresar con claridad lo que queremos o lo que deseamos brindar a los demás y, también, qué es lo que estamos dispuestos a aceptar de ellos, así como marcar los límites que no deseamos que sean traspasados. Hablar claro puede significar el ahorro de muchos malos entendidos. 


Renunciar a expresarnos por miedo a ser rechazados nos convierte en seres manipulables y débiles. Pero cuidado con exagerar nuestra agresividad en la demanda de nuestros deseos, pues eso nos convierte en seres temerarios y objeto de rechazo. 

Encontrar el equilibrio entre estos dos extremos nos producirá serenidad y satisfacción. No haber callado lo que debía decirse nos dará la satisfacción del deber cumplido y no haberlo exigido desde una posición de prepotencia, nos dará tranquilidad.

Como ya sabemos, el verdadero respeto significa no imponer a nadie más nuestra opinión o modo de pensar, puesto que todos somos libres, sobre todo de pensamiento. Por eso es recomendable dar un consejo sólo si nos lo piden, porque eso quiere decir que la persona está dispuesta a escucharlo, de lo contrario, podría inclusive sentirlo como una agresión, una intromisión a su interioridad.

En resumen: Las guerras entre los pueblos son lo mismo que los pleitos entre los individuos, es la insistencia de cada parte de sentirse superior y especial. Es el remarcar las diferencias en lugar de buscar las similitudes, y eso distancia más a los involucrados. Ni las sociedades ni los hombres progresaremos en armonía mientras no comprendamos, que sólo a través del entendimiento y la voluntad recíprocas podremos vivir en paz.

Mail: corzoalma17@yahoo.com

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