Opinión


Vida eterna

Vida eterna | La Crónica de Hoy

 

Un Canto de Esperanza

Perder un ser querido es una prueba muy fuerte y crucial para nuestra fortaleza interior. Quien ha cultivado su espíritu, sabe a ciencia cierta que esta vida NO termina con la muerte física, sino que la misma muerte es parte de la vida. Sabe que las experiencias continuarán para nuestro espíritu en otros mundos, en otras dimensiones, que nuestro cuerpo termina cuando deja de ser útil, pero que la vida sigue en otros espacios, en otros confines, con el propósito de perfeccionar nuestro espíritu y al fin poder regresar a nuestro verdadero hogar, al lado de UNO que pacientemente nos está esperando, para brindarnos su infinita luz y amor, porque somos parte de Él.

 

La esperanza en la vida eterna aumenta nuestra fe cada día, nos desprende del pesimismo, de la negatividad y de la obscuridad, nos convierte en personas más optimistas y nos da fuerzas para acometer nuevas empresas, planes y metas con la seguridad de que al final el devenir será favorable, ya que nos reencontraremos con nuestros seres amados que partieron antes que nosotros. 

 

Hasta por conveniencia es mejor pensar que la vida es eterna, porque lo contrario significaría que solo tenemos una oportunidad de superación y crecimiento interior, y que, si no logramos nuestro ascenso espiritual en esta vida, todos nuestros errores nos condenarán para la eternidad, sin darnos otra oportunidad para reconsiderar y superarnos.

También nos parecería muy injusto el que muchas personas cuenten con riquezas mientras otros padecen pobreza extrema, que muchos sufran desgracias mientras otros son afortunados y nunca les pasa nada. En fin, al observar las desigualdades en la humanidad nos debe quedar la esperanza de que esta vida no es la única y que la compensación universal hará que tarde o temprano nuestras circunstancias cambien, si no en ésta, en las vidas venideras. Tengamos confianza en que Dios siempre nos brinda una y otra oportunidad para mejorar y acercarnos a la luz de su amor. 

 

Todos nos expresamos de nuestros seres queridos que ya partieron como seres que fueron muy virtuosos y casi únicos en su género.  Buenos, inteligentes, brillantes, guapos, sin embargo, la mayor parte de nosotros provenimos de personas comunes y corrientes con defectos y virtudes. Pero eso no demerita el amor, la valía y el recuerdo que sentimos por ellos y que ellos tuvieron para nosotros.

La mayor vanidad es querer trascender como un ser especial y ser recordado por siempre, rechazando nuevamente nuestra igualdad aún en la propia muerte. 

 

Por lo anterior, debemos saber que lo importante es vivir intensamente la vida en el momento en que la estamos transitando, pues algún día ya todo esto que vivimos sólo serán recuerdos. Nadie puede saber lo que va pasar, ni siquiera el día de mañana, pues no hay reglas para esto, es por eso que siempre nos sorprendemos cuando prevemos que pasará una cosa y resulta que nos arriba otra.

Siempre estamos deseando y planeando para el futuro, sin darnos cuenta que el presente es lo único que tenemos y es en el que debemos enfocarnos, embelleciéndolo hasta donde lo permitan nuestras capacidades.

Mail:corzoalma17@yahoo.com

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