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UNAM transforma semillas de tamarindo en películas biodegradables, cosméticos y pinturas

UNAM transforma semillas de tamarindo en películas biodegradables, cosméticos y pinturas  | La Crónica de Hoy

A partir de las semillas de tamarindo y gracias al conocimiento científicos que han acumulado durante años de trabajo, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han logrado desarrollar películas biodegradables, cosméticos, shampoos, pinturas y aditivos para aumentar la viscosidad de alimentos. 

Uno de los beneficios colaterales de este esfuerzo es ofrecer a productores y consumidores alternativas frente a productos que actualmente se elaboran con plásticos fabricados con hidrocarburos. El plástico posee múltiples cualidades que lo convierten en un material predilecto para almacenar, transportar y envasar cualquier tipo de producto, pero cada vez hay más información sobre los impactos negativos que puede generar en el medio ambiente por el prolongado tiempo que tarda en degradarse.

La línea de trabajo con materiales desarrollados con semilla de tamarindo es encabezada por Elsa Gutiérrez Cortez, María de la Luz Zambrano, Alfredo Maciel Cerda y Alicia del Real López, Laboratorio 16 de “Procesos de Transformación y Tecnologías Emergentes”, de la Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán, realizan estudios a partir de la línea “Procesos de separación de hidrocoloides, mucílagos, almidones y polisacáridos en el área de alimentos”.

En el proyecto también colaboran los investigadores Alfredo Maciel Cerda, del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) y Alicia del Real López, del Centro de Física Aplicada y Tecnología Avanzada (CFATA).

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), más de 70 por ciento del plástico no se recicla, lo cual ocasiona que cinco billones de fragmentos contaminen ríos y océanos, razón por la cual universitarios desarrollan materiales a partir de semillas de tamarindo, para generar envases biodegradables.

 Obtenido de las semillas de tamarindo, dátil y otros productos que no encontramos en México, el xiloglucano –relevante por su uso en la industria farmacéutica– posee amplio potencial como agente espesante, estabilizante de espumas y emulsiones, útil en la construcción y elaboración de pintura, películas, recubrimientos, así como en la fabricación de cosméticos y alimentos. 

Al considerar que el tamarindo es un fruto altamente utilizado en la industria alimentaria, pero cuyo uso se limita al contenido de su pulpa, Gutiérrez Cortez y su equipo decidieron trabajar con las semillas para obtener el polisacárido y aprovechar un ingrediente que se considera como desecho o subproducto.

De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, México es uno de los grandes productores de esta fruta y por cada kilogramo se obtiene 34 por ciento de semillas. 

Los universitarios utilizan este polímero natural porque su combinación de propiedades, como celulosa, hemicelulosas y quitinas le otorgan potencial para la elaboración de envases.

“El xiloglucano sólo lo hemos obtenido de la semilla de tamarindo porque lo producimos en nuestro país y, a diferencia del dátil, es abundante al ser un subproducto de la industria alimentaria. Basta con ir a las empresas y nos la regalan”, explicó la investigadora.

 El reto de trabajar con las semillas, dijo, consiste en establecer las condiciones de separación del xiloglucano mediante operaciones mecánicas, a fin de lograr el máximo rendimiento y eficiencia de separación. 

Actualmente, las investigadoras y sus colaboradores trabajan en la construcción de equipos a escala para la formación de una planta piloto que incluya equipos de decorticado, molienda, centrifugado y extruido en frío, con la intención de incrementar la producción de películas y otros productos con los que trabajan, pues uno de los planes a futuro es elaborar vasos, platos y cubiertos para lograr disminuir el consumo de plásticos desechables.

 

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