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"Sin fideicomisos, la viabilidad del Conacyt está en entredicho; es de los más afectados"

Al extinguirlos, la dependencia no tiene forma de financiar la investigación, dice Sergio López Ayllón. Con el “austericidio” será superfluo tener al Conacyt: Brenda Valderrama

La próxima semana se votará en el Senado el destino final de los fideicomisos.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) sería uno de los principales afectados por la extinción de los fideicomisos, no obstante lo referido por su directora, Elena Álvarez-Buylla, quien ha apoyado la medida sin dar pruebas de que ha habido corrupción en éstos y quien ha manifestado que este mecanismo administrativo sería sustituido por un fideicomiso único, que los científicos critican porque podría ser discrecional.

Lo anterior es puntualizado por Sergio López Ayllón, director del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y Brenda Valderrama, presidenta de la Academia de Ciencias de Morelos, quienes participaron en las manifestaciones de científicos y otros grupos de la sociedad civil esta semana en el Senado.

“Uno de los más grandes afectados por la desaparición de los fideicomisos es el propio Conacyt”, dijo el director del CIDE a Crónica. “Si lo vemos orgánicamente, gran parte de la operación del financiamiento que hace Conacyt a la ciencia en todas sus dimensiones y en la generación de infraestructura viene de los fideicomisos —los Centros Conacyt sumamos 800 millones de los 24 mil millones del total en el sector—. La gran pregunta es cómo seguirá financiando Conacyt las actividades de investigación en todo el país, en todas las universidades y centros de educación superior sin los fideicomisos. Esa es una pregunta que nos gustaría que Conacyt comenzara a responder a la comunidad científica”.

— La respuesta a eso, ha dicho su directora, es un fideicomiso único.

— Se podría, al menos conceptualmente con sus ventajas o desventajas, pero la figura no subsiste en el dictamen que los busca desaparecer.

LA CIENCIA NO PUEDE PARAR.

Por su parte, Brenda Valderrama señala que el mismo Conacyt está afrontando ahora las consecuencias de la falta de fideicomisos con la única convocatoria que ha resultado en dos años de la actual administración para investigación, llamada Ciencia de Frontera.

“Los procesos administrativos operados por Conacyt para formalización y entrega de recursos cambiarán de fideicomisos a programas presupuestarios. Para evitarles retrasos en el desarrollo de proyectos aprobados a la convocatoria Ciencia de Frontera 2019, les solicitamos que, a más tardar el 13 de octubre de 2020, capturen en la plataforma su presupuesto ajustado de acuerdo al monto aprobado (…)”, se lee en un correo enviado por la directora del programa Luz María del Carmen Calvo a los beneficiarios de éste.

“Esta convocatoria no sólo se retrasó 10 meses, sino que depende de un fideicomiso y si se extinguen por supuesto que ya no se podrá ejercer el recurso multianual. En éste correo se dice que los proyectos serán anuales, pero en la práctica serán semestrales, de esta forma no da tiempo de hacer adquisiciones ni experimentos”, apunta la también investigadora del Instituto de Biotecnología de la UNAM.

La científica y el gremio científico han insistido que los fideicomisos dan una certidumbre administrativa y de fondos transanuales, lo que permite mantener proyectos de investigación sin interrupciones, lo cuales no son como una obra de construcción que se puede abandonar y retomar después, ejemplifica.

“Nuestro trabajo no es algo que puedas parar y retomar el siguiente año donde lo dejaste, se te mueren los ratones, se te secan las plantas, te gana la competencia, se van los estudiantes. La investigación científica es un proceso muy humano y muy dinámico que no puedes parar”.

NI LOS VEO, NI LOS OIGO. 

Hay una contradicción entre lo que señala la comunidad científica y la cabeza de sector, Conacyt, sobre el funcionamiento de los fideicomisos, la cual no se ha podido saldar, reflejo del distanciamiento entre ambos. 

“No hemos podido tener diálogo con la cabeza de sector, lo que nos dijo la directora de Conacyt, y lo señaló públicamente, es que entendía que la extinción de fideicomisos era una afectación importante para los Centros Conacyt, pero aparentemente ha cambiado de visión, sin embargo, no hemos tenido oportunidad de dialogar”, agrega López Ayllón. “Aún así estamos dispuestos al trabajo conjunto para establecer soluciones a estos problemas”.

La falta de diálogo entre Conacyt y la comunidad científica, a la que representa, se ha enfatizado en los últimos meses. Brenda Valderrama señala que han enviado oficios al Consejo solicitando información, desde grupos pequeños, pero representativos como ProCienciaMx, hasta aquellos compuestos por 24 sociedades científicas, con representación de más de 10 mil investigadores.

“Ni siquiera nos responden los oficios. El del grupo de biotecnología —ante la desaparición del área de representación en el SNI—, con más de mil firmas de científicos mexicanos afectados, ni siquiera obtuvo acuse de recibido. Es como si estuviéramos solos”.

Por el contrario, añadió, la comunidad científica ha tenido mejor respuesta con la Secretaría de Relaciones Exteriores… “Marcelo Ebrard consiguió proyectos en vacunas contra COVID y ha hecho gestiones como las que involucran a la Agencia Espacial Mexicana. Tiene mayor respuesta la cancillería, que no es su área, que el Conacyt, cuya viabilidad se está poniendo en entredicho”.

Valderrama explica que ante la desaparición de fideicomisos, Conacyt se quedará al frente de dos actividades, puesto que ya no se encargará del financiamiento de los proyectos de investigación. Éstas serían los programas de becas y el Sistema Nacional de Investigadores, tareas que se pueden realizar desde una dirección de área del gobierno federal, apunta. “Para ello no se requiere de un organismo descentralizado como Conacyt. Desde el punto de la administración pública deja de tener sentido su existencia misma, además de que ya no tiene conexión con el sector científico —no hay diálogo ni nos representa— y ya no maneja presupuesto. Cualquier día Hacienda se buscará ahorrar el dinero que le destina aún; con este ‘austericidio’ será superfluo tener a Conacyt”.

El barco de la ciencia se está hundiendo desde dentro, desde un saboteo interior, agrega la científica. “Si al final de este gobierno no queda nada dejarán todo como estaba en los años ochenta, después de la crisis; adicionalmente no se prevé que la Ley General de Ciencia sea progresiva, además de que se mantiene secreta y seguramente será regresiva y buscará mantener el control férreo de un gobierno centralizado”.

 

 

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