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Rappi, Sebastian Mejia y SoftBank en el ojo del huracan por desconocer acciones de un inversionista

Desconocimiento de derechos de un accionista, un tema delicado que ya llegó a juzgados, pone en riesgo a una empresa que creció enormemente en los últimos años. El valor de las acciones adeudas a Malca oscila entre unos 30 y 40 millones de dolares

 Rappi, Sebastian Mejia y SoftBank en el ojo del huracan por desconocer acciones de un inversionista | La Crónica de Hoy

La empresa Rappi Inc, que se abrió espacio en el mercado mexicano en forma meteórica, está en un proceso legal que podría acarrearle consecuencias serias, lo que incluye su debilitamiento de su fiabilidad financiera al revelarse incumplimientos con sus socios. Existe una demanda contra Sebastián Mejía, fundador de la marca y quien ha sido descrito como un prototipo de emprendedurismo desde hace años; la demanda deriva de una importante inversión, equivalente a 600 mil acciones, que realizó el empresario León Malca en los inicios de la empresa. Malca colaboró con 300 mil dólares que, de no haber estado allí, habría hecho inviable el proyecto cuando apenas arrancaba.

Rappi ahora es muy conocida, pero hay una parte de su historia, donde se asienta la demanda legal, que no lo es tanto: El antecedente de Rappi se llamó Grability, justamente financiado por Malca, por lo que sus aportaciones se convirtieron y se tradujeron en acciones y derechos sobre Rappi que ahora el fundador Mejía pretende desconocer.

Rappi es una empresa exitosa en América Latina, pero esto no viene de la nada, sus más de 13 millones de usuarios y la penetración en 27 puntos del continentes en sólo tres años no se explicarían sin las aportaciones de Malca y otras relaciones con capitales, como los provenientes de Silicon Valley.

En el proceso de consolidación de la empresa no hubo desacuerdo sobre los derechos de los inversionistas originales, sin embargo al dar un salto reciente al inyectar nuevos e importantes fondos, Mejía aprovechó su posición como fiduciario de Rappi para rechazar el derecho de Malca.

Este tipo de desconocimiento hacia el derecho de los socios originales que ya había pasado en otros proyectos tan exitosos como Facebook: un inicio discreto y consensuado deriva en el crecimiento de la empresa y la aparición de desavenencias. En casos como el de Facebook finalmente debió llegarse invariablemente a un acuerdo para liberar a la marca de los derechos de los accionistas y creadores originales del proyecto. Eso es lo que a esas firmas les permitió ganar estabilidad.

Toda vez que Mejía mantuvo las acciones a su nombre durante la conversión hacia Rappi, Malca ha debido comprobar fehacientemente que durante años el fundador de Rappi reconoció su participación. Todo ello está asentado en la demanda que data de marzo del año pasado.

El desconocimiento de Mejía sobre la participación de Malca coincide con la aparición de SoftBank en un nuevo armado y proyección de la empresa. En abril de 2019, SoftBank Group Corp anuncia la inyección de mil millones de dólares en Rappi, lo que evidentemente hizo que Malca exigiera ser considerado en el proceso; pero lo que antes era un hecho, que era poseedor de un tercio de las acciones, dejó de ser reconocido (al igual que el adeudo que se tiene con él por acciones que valen entre 30 y 40 millones de dólares).

Lo que viene por delante, más allá del juicio en sí mismo, es ver hasta dónde la estabilidad de Rappi se ve afectada por el desconocimiento repentino de aportaciones y derechos de los inversionistas que estuvieron allí cuando la empresa no era sino una idea de emprendedores.

Una y otra vez se ha comprobado que la participación de quien tiene una idea empresarial y quien la financia se traduce en asociación en la que ambas partes son vitales. Rappi parece destinado a llegar a ese mismo resultado mediante un proceso desgastante en juzgados.

Como se comentaba previamente, muchas firmas importantes, especialmente las de desarrollos tecnológicos exitosos, han optado por ser prudentes en casos como este. El financiamiento inicial y la rápida conversión de una marca en una nueva, por razones mercadológicas o por el crecimiento en sí del proyecto, rara vez justifica el desconocimiento de aportaciones.

La pelota está en cancha de Rappi y pronto continuaremos con el seguimiento de este caso en este espacio noticioso.

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