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15 años para levantar mi tienda.. ahora soy de los que envían remesas desde EU

Al no recibir ningún apoyo por parte del gobierno mexicano, Erasmo tuvo que emigrar a Estados Unidos para poder sostener a su familia, y tuvo la suerte de encontrar a don Mike

15 años para levantar mi tienda.. ahora soy de los que envían remesas desde EU | La Crónica de Hoy

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“Lo que con esfuerzo levanté y mantuve durante 15 años, mi pequeña tienda de abarrotes, se esfumó en los primeros tres meses con el COVID-19. Esperé la ayuda que el gobierno federal y estatal prometieron y como ésta nunca llegó tuve que buscarle para sacar adelante a mi familia.

Yo desde el 14 de junio pasado estoy en Estados Unidos trabajando, sin importar la pandemia, y aunque poco, envío dinero seguro para la manutención de los míos”, dijo a Crónica vía telefónica Erasmo Enríquez, un nayarita que asegura tuvo que gastar parte de sus pocos ahorros para cambiar la crisis económica que vivía en su natal Amatlán de Cañas y dejar a su familia con el propósito de mejorar su forma de vida.

Ingeniero agrónomo egresado de la Universidad Autónoma de Nayarit, Erasmo, de 54 años, cuenta que nunca imaginó que una crisis sanitaria echaría por los suelos el único sustento que tenía y con el que, asegura, sobrellevaba sin presión alguna la manutención de su esposa y sus tres hijos.

“Soy ingeniero agrónomo, pero para desarrollar mi profesión tenía que ir a trabajar a otros estados, lo que me impedía estar con mi familia, por lo que sólo ejercí 10 años mi profesión para una empresa en Guadalajara. Decidí con mi familia abrir una tienda de abarrotes y aunque al principio nos las vimos duras, pues no sabíamos precios ni cómo manejar los créditos con los proveedores, le fuimos agarrando el modo. Pero como dicen que todo lo que inicia acaba, pues esto nos pasó y por el COVID-19, sin ventas y con la orden de cerrar por miedo al contagio bajo la advertencia de multas o clausura, se cayeron las ventas, los proveedores no quisieron mantener sus créditos y pues tuvimos que cerrar”.

El nayarita dice que buscó ayuda para mantener viva su tienda en instancias del gobierno municipal, estatal y federal y ésta nunca llegó, por lo que tuvo que apostarle por dejar sola a su familia y buscar la oportunidad de progreso con el sueño americano, en Estados Unidos, como millones de mexicanos.

“Nunca imaginé que esta pandemia pudiera durar tanto tiempo, por lo que al ver que en la tienda ya casi no había mercancía y con la negativa de proveedores de ampliarme el crédito para surtirla, busqué el apoyo de los dichosos créditos a la palabra del gobierno federal. Fui a las oficinas de Morena en el municipio y sólo llené unas hojas donde me pedían mis datos y me dijeron que me avisarían en menos de 30 días en lo que se tramitaba mi solicitud. Este trámite lo hice a finales de abril, pasó mayo y al no ver respuesta y que nadie contestaba en los teléfonos que me habían dado para información, pues busqué por lo más inmediato y decidí venirme a Estados Unidos”.

Erasmo refiere que le fue muy difícil decidirse a dejar a su familia y buscar el sustento para los suyos al no encontrar ayuda ni solución en México, por lo que a través de algunos familiares fue que tuvo contacto con un “coyote” (traficante de personas), quien le cobró 55,000 pesos para cruzarlo al vecino país.

“Es duro pensar que en algún momento tienes que dejar a tu familia en casa e irte a buscar trabajo a otro país. No sé si decir que fue afortunado el que me contactaran con una persona que me ayudó a llegar acá (Estados Unidos), no me importó desprenderme de algo de los pocos ahorros que tenía, pero había que hacer algo y me vine a California. Esta persona me cruzó por Sonora y de ahí ya todo corrió por mi cuenta y no duré mucho sin trabajo”.

El joven agrónomo dice que él es creyente, que todos los días pide por su familia y cree que un angelote lo protege y lo puso en el camino para no andar dando tumbos y encontrar un trabajo en menos de dos días.

“En Arizona me quedé un par de días, en lo que busqué algo de trabajo, en lo que fuera, eso no me importaba, pero casi por una acción providencial, si se quiere ver así, un martes, como a eso de las 9 de la mañana, llegó un señor de edad avanzada a una tienda a comprar granos para siembra y alimento para mascotas. Uno de los encargados sacó unos bultos para que los subiera a su camioneta y me ofrecí a ayudarle a cargarla. Cuando terminamos me dijo, con el poco español que habla, que si buscaba trabajo había chance en su rancho, a las afueras de Indio, California, que si quería él me empleaba si me convenía. No lo dudé y me fui con él”.

El nayarita comenta que, aunque se sentía gusto por haber encontrado una oportunidad de trabajo muy pronto, también dice que tuvo miedo, pues desconocía si esta persona que le brindaba la oportunidad de ganar dinero podría ser un asesino o un maleante, pero dejó en el destino lo que pudiera ocurrir.

“Llegamos a un rancho en Indio, California, y me comentó que fue a Arizona a visitar a unos familiares y aprovechó para comprar granos y semillas que utiliza en el campo. Le dije que yo soy ingeniero agrónomo y me dijo que le podría ser útil si me quedaba a trabajar con él, que, dependiendo el tiempo, él buscaría la forma de ayudarme a regularizar su situación con un permiso de empleo”.

Erasmo señala que fue bien recibido por la familia de don Mike, como le dice a su patrón, quien desde junio pasado lo puso, por su experiencia en agronomía, como encargado de supervisar los cultivos que tiene de limón, naranja y tomate y lechuga, además de que también le dijo que más adelante lo empezará a familiarizar y enseñar sobre cómo se debe atender, cuidar y tratar el negocio de la cría de perros galgos para carreras.

“Desde que llegué con don Mike, el trato hacia mí es como de uno más de su familia y no de un extraño, aquí soy uno más de ellos, un trabajador y no un criado. Agradezco el haber llegado con él, ya que a la semana desde que llegué a EU, a pesar de la pandemia del COVID-19, he podido enviar dinero a mi familia, y pienso que si me hubiera quedado a esperar que me llegara la ayuda que nunca llegó, no sé qué sería ahora de ella”.

El agrónomo nayarita se dice afortunado de haber encontrado a don Mike y este trabajo, ya que, aunque por el momento no piensa en si se quedará por mucho tiempo a trabajar en Estados unidos, asegura que, ya ha empezado a meditar la posibilidad de llevarse a su familia con él en el mediano plazo, pues considera que en México las cosas más que mejorar se complican cada día.

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