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Películas sobre las olimpiadas, por el pódium del séptimo arte

Coordenada Crónica. Hacemos un repaso por los títulos más destacados del cine sobre los Juegos Olímpicos a propósito del auge deportivo con la edición de Tokio, marcada por la pandemia

Películas sobre las olimpiadas, por el pódium del séptimo arte | La Crónica de Hoy

Foto (Cortesía): Imagen de Olympia de Leni Riefenstahl que revolucionó el cine en los Juegos Olímpicos.

Los Juegos Olímpicos llegaron al cine desde hace más de 100 años. Desde la edición de Estocolmo 1912, cada edición ha tenido un documental que registra los hitos deportivos que ocurren en cada justa olímpica. Sin embargo, las propuestas fílmicas han tomado una mirada artística que nos han dejado verdaderas joyas que ya no solo se limitan a documentar desde el punto de vista informativo.

El primer gran acto revolucionario visual sobre el deporte fueron las dos películas documentales que hizo la legendaria cineasta Leni Riefenstahl en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, en medio de la dictadura de Adolf Hitler. La propuesta de la cineasta que hizo para Olympia (1938) estaba marcada por la ambición ideológica de la dictadura nazi por lo que se encargó de retratar la superioridad física alemana, en un documento que acabó siendo un monumental homenaje a los cuerpos esculturales de todos los atletas y sus diferentes disciplinas.

En el plano de la ficción el primer gran filme es El hombre de bronce (Jim Thorpe, All-American, 1951), una película biográfica dirigida por el director de Casablanca, Michael Curtiz que se centra en la vida de un indio protagonizado por Burt Lancaster, en la que no solo cuenta sus legendarios triunfos de atletismo en los Juegos Olímpicos del 2012, sino también al dolor que le causó el despojo de sus medallas cuando se cuestionó su estatus de aficionado (las medallas finalmente fueron devueltas a Thorpe en 1983, décadas después de su muerte).

Tras el ejercicio de Riefenstahl en los años 60 hubo dos documentales de las olimpiadas que pasaron a la historia. En Tokyo Olympiad (1965), el cineasta Kon Ichikawa captura la poesía, la pompa y las personalidades de los Juegos de Verano de Tokio de 1964. El gran plus del filme es que no solo se centra en las victorias sino también en los competidores que perdieron, especialmente con la idea de que hay derrotas que son una forma de victorias. 

El otro caso es el de México 68, el cual tiene un trasfondo político del que no se pudo desprender del todo. El filme dirigido por Alberto Isaac, excluyó cualquier indicio de la matanza de Tlatelolco días antes del inicio de las olimpiadas en nuestro país y tuvo que lidiar con los intentos de censura que querían evitar que se incluyera la protesta de dos medallistas negros estadounidenses en favor de los derechos civiles. Esta última escena, ícono del 68, con los dos velocistas levantando el puño enguantado, está en la versión principal (que se conserva en la Filmoteca de la Universidad Nacional Autónoma de México) pero falta en otras que han circulado internacionalmente.

De regreso a la ficción está el caso de Downhill Racer (1969), en la cual Robert Redford da vida a un esquiador estadounidense llamado David Chappellet que se niega a escuchar a sus compañeros de equipo y entrenador, porque es un solitario que carga un resentimiento y una fría determinación de ser el mejor. El cineasta Michael Ritchie nos presenta una mirada casi documental con un personaje egoísta y con tomas que transmiten el peligro de su deporte.

Para los años 70 también figura otro documental de ediciones olímpicas, esta vez Visions of Eight (dirigido por Miloš Forman, Arthur Penn, Claude Lelouch, John Schlesinger, Mai Zetterling, Kon Ichikawa, Yuri Ozerov y Michael Pfleghar, 1973) fue especial porque hubo ocho distintas miradas de cineastas sobre los juegos de Munich en 1972, en él se pueden ver imágenes de dolor y felicidad de una forma solemne y diversa.

A inicios de los años 80 llegó uno de los filmes más celebrados. Carros de fuego (1981) llegó a ganar el Oscar a la Mejor Película del año, aunque para muchos de forma injusta ante filmes como Reds y Raiders of the Lost Ark. El filme se centra en la rivalidad de un par de corredores británicos en los Juegos Olímpicos de 1924 y tiene la imborrable secuencia en cámara lenta de una carrera en la playa con la banda sonora de Vangelis.

También hubo otros filmes como Personal best (1982), de Robert Towne, el guionista detrás de Chinatown. Se centra en la historia de dos mujeres atletas que se enamoran mientras entrenan para los Juegos Olímpicos de Moscú de 1980, pero Estados Unidos termina boicoteando los juegos, y todo su dolor y preparación termina siendo en vano. El otro título destacado es El complot del anells (1988), de Francesc Bellmunt, que imagina un futuro en el que un periodista estadunidense va a cubrir los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, pero un secuestro fallido y un golpe de estado independentista, lo llevan a interesarse más por lo que ocurre en el país que en el deporte.

Los años 90 tienen un puñado de filmes destacados. El primero es la comedia Jamaica bajo cero (Cool runnings, 1993), que se centra en la historia real de un equipo de trineo de Jamaica sin apenas recursos y sin tener conocimiento o adaptación a la nieve, pero dispuestos a alcanzar una difícil meta: ganar la medalla de oro nada menos que en los Juegos Olímpicos de invierno de Calgary, Canadá.

Más tarde llegó Prefontaine (1997), que cuenta la historia de Steve Prefontaine, un estudiante estadunidense que es muy pequeño para practicar muchos deportes pero que se convierte en un talentoso corredor que persiguió el sueño del oro en las Olimpiadas de Munich, pero el destino le depara un dramático final. Robert Towne regresó al tema con Sin límites (Without limits, 1998), con una historia más de Steve Prefontaine, con una mejor factura y un sensacional Donald Sutherland como su entrenador.

También con una historia sobre Múnich 72 llegó One Day in September (1999), con uno de los documentales más poderosos sobre el mortal ataque terrorista contra el equipo olímpico israelí, al combinar imágenes de archivo y entrevistas contemporáneas. El filme captura el momento en que un evento diseñado para unir al mundo perdió su inocencia.

En el nuevo milenio llegó El milagro (Miracle, 2004), una conmovedora y entusiasta crónica del director del equipo de hockey masculino estadounidense de 1980, Gavin O'Connor, protagonizada por Kurt Russell. El filme además retoma el clima de la Guerra Fría al estilo Rocky IV.

Una de las más aclamadas es Munich (Steven Spielberg, 2005) que nos ofrece un tenso drama sobre el mencionado atentado que le quitó la vida a nueve miembros del equipo israelí. El segundo episodio de aquella masacre, la venganza de Estado de Israel contra los terroristas de Septiembre Negro, es narrada con valentía y pulso de acero.

Retomando la comedia está Deslizando a la gloria (Josh Gordon y Will Speck, 2007), protagonizada por Will Ferrell, que sigue a una pareja de patinadores sobre hielo que, después de ser expulsados para siempre del deporte por pelearse en mitad de los Juegos Olímpicos, deciden formar equipo para volver a brillar sobre la pista. También en ese tono cómico tenemos Astérix en los Juegos Olímpicos (Frédéric Forestier y Thomas Langmann, 2008), que nos lleva a un viaje a las olimpiadas clásicas en Grecia.

De esa década también está El atleta (2009), un drama que narra la historia del famoso maratoniano etíope Abebe Bikila, que se convirtió en la primera persona en ganar dos oros consecutivos en maratón gracias a sus victorias en Roma 1960 y Tokio 1964.

Para los años recientes el contenido de filmes olímpicos ha ido en ascenso. Tenemos, por ejemplo Gun to Tape (2012), un documental de 2012 realizado en Kenia y con el que se sigue a los atletas de larga distancia David Rudisha y Edna Kiplagat en su preparación para los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

A ese le siguieron Jappeloup. De padre a hijo (2013), que cuenta la historia real de un caballo considerado demasiado pequeño y terco como para ser un campeón Olímpico, pero la perseverancia de su atleta lo lleva a competir en Los Ángeles 84; Bollywood tampoco ha sido indiferente: Corre, Milkha, corre (2013), recapitula la increíble historia real de Milkha “Flying Sikh” Singh, un atleta Olímpico y campeón del mundo que tuvo que reponerse a la masacre de su familia, a la guerra civil y a la mendicidad para convertirse en uno de los deportistas más importantes de la India.

Otro de los filmes más aclamados es Foxcatcher (2014), en la que Channing Tatum y Mark Ruffalo interpretan a Mark y Dave Schultz, dos luchadores aspirantes a las Olimpiadas de 1988 que cayeron bajo el hechizo del excéntrico millonario John du Pont (Steve Carell, de 57 años, serio y con una nariz falsa), lo que tuvo trágicas consecuencias. Un filme basado en hechos reales que retoma el deporte para hablar de la ambición.

The Gabby Douglas Story (2014), narra la historia de una estrella de gimnasia que superó las abrumadoras probabilidades de convertirse en la primera afroamericana en convertirse en Campeona Individual en gimnasia artística en los Juegos Olímpicos. Otro título es Red Army (Gabe Polsky, 2014), documental que narra los destinos cruzados de la Unión Soviética y del equipo de hockey sobre hielo conocido como “El ejército rojo”, que perdió la final contra EU en los juegos de invierno de 1980, arrasó en los de 1984, y se disolvió tras la caída de la URRS después de los de 1988.

Vale la pena incluir a Unbroken (2014), dirigida por Angelina Jolie, que si bien es más una película sobre la guerra, pero que se centra en la vida de Louis Zamperini, un corredor estadounidense que compitió en los Juegos Olímpicos de 1936 y cuyo B-24 fue derribado más tarde sobre el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, lo que lo dejó a la deriva en una balsa salvavidas durante 47 días.

Otros filmes destacados son Yo soy Bolt (2016) relata la historia de Usain 'Relámpago' Bolt, el velocista jamaicano, poseedor del récord mundial y ocho veces ganador de la medalla de oro Olímpica, desde Pekín 2015 hasta Río 2016. Otro velocista destacado llegó al cine con Race (2016), que aborda la historia del ícono olímpico Jesse Owens, que ganó un récord de cuatro medallas de oro en los Juegos de Berlín de 1936 al tiempo que confrontó a Hitler en el proceso.

Otro título es Eddie the Eagle (2016) en el que Taron Egerton interpreta a Michael Edwards, un popular héroe británico de la vida real, a quien lo que le falta en habilidad atlética lo compensa con su ingenua determinación de convertirse en el primer hombre en representar a Gran Bretaña en el salto olímpico de esquí desde 1928.Por su parte, Free to Run (2016) traza la evolución del running, desde un deporte entendido predominantemente para velocistas masculinos, hasta su cima en los 60, con su transformación a un símbolo de libertad y Dangal (2016), que recopila la historia de Geeta y Babita Phogat, que rompieron el pensamiento afianzado en la India de que la lucha era solo un deporte para los hombres.

Destaca también I, Tonya (2017), en la que Margot Robbie destaca como la figura olímpica del patinaje artístico Tonya Harding, en cuya historia deportiva se concentra una película de comedia negra sobre clases, los medios y los extremos de amoralidad en los que se cae cuando una medalla de oro está en juego.

Los últimos títulos en la lista son Pistorius (2018), un documental sobre la historia de Oscar Pistorius, el velocista sudafricano paraolímpico y olímpico, quien mató a su novia, Reeva Steenkamp, en 2013. La generación dorada (2018) de Juan José Campanella y por Camilo Antolini, sobre la era de Manu Ginobili y de la selección de baloncesto de Argentina, cuando lograron lo inimaginable ganando el oro Olímpico en Atenas 2004; y Los luchadores del pueblo (2018), que cuenta la historia de cómo un revolucionario experimento en boxeo dio lugar a Teófilo Stevenson y a un legado de éxito cubano en los Juegos Olímpicos, en los últimos 50 años.

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