Opinión


No hace falta que sea 10 de mayo para pensar en las mamás

No hace falta que sea 10 de mayo para pensar en las mamás | La Crónica de Hoy

Hace siete meses tuve un accidente en el cual pude haber perdido la vida, caí de siete metros y tuve siete fracturas en la zona de la cadera; pasé casi 10 días en el hospital, de los cuales los primeros tres no sabía si volvería a caminar.

Posteriormente pasé cerca de dos meses y medio sin moverme en una cama para después pasar a la silla de ruedas, luego a la andadera, después al bastón y finalmente a recuperar mi movilidad.

El doctor Nemesio Hernández me dio de alta hace poco más de un mes. “Tus huesos son como de pájaro, están hechos para volar César”, fue lo último que me dijo. Hace 2 semanas caminé cuatro horas en el bosque de Amanalco y el día de mañana haré el camino del Chichinautzin a lo largo de 28 kilómetros desde Milpa Alta hacia Tepoztlán, la ruta la caminaré en el contexto de un scouting para el proyecto de Caminos del Renacimiento Mexicano de la Secretaría de Turismo, acompañado de pobladores de ambos municipios, ejidatarios, funcionarios de INAES, CONAFOR y SADER, la recorro también por reconectarme con esa ruta histórica de caminatas de poder y peregrinaciones, pero sobre todo la ofrendaré a mi madre.

Y usted se preguntará ¿y qué tiene todo esto que ver? Mientras estaba en el hospital y me hundía en las depresiones de las crudas de los analgésicos contra el dolor y los intensos dolores, me ponía a reflexionar qué habría pasado si hubiese muerto; pensaba en mi trabajo y me daba cuenta que no habría faltado quién hasta lo festejara; en el caso de mi esposa e hijos me partía el corazón tan solo imaginarlo, pero tras muchas lágrimas comprendí que mi mayor deseo es que ella hubiese seguido su vida feliz, inclusive que si se le presentaba la oportunidad de volver a casarse lo hiciera, pero en el caso de mis padres y muy en particular de mi madre, lo más seguro es que se hubiera ido conmigo al poco tiempo, por la simple y sencilla razón de la regla natural de vida que los hijos debieran enterrar a los padres y no los padres a los hijos.

La caminata de poder además la haré en un momento en que muchas madres y padres han perdido a sus hijos en la tercera ola del COVID, volveré a un día más de mis peregrinaciones con la dignidad de los golpes recibidos, el anhelo de un mundo mejor y en honor a mi madre, agradecido del don de poderla disfrutar muchos días más de mi vida.

Y a ti querido lector, busco inspirar con estas líneas a que gocen a sus padres lo más que puedan, no hace falta que sea 10 de mayo para ponerse lindos con sus mamás, hay estudios que revelan que el mayor numero de llamadas que no son contestadas o se van al buzón provienen de los teléfonos de las mamás, el tiempo vuela y el mañana es demasiado tarde.

 

César Daniel González Madruga “el Siervo”

@CesarG_Madruga

 

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