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“Muerte al verano”: La violencia en la vida adolescente contemporánea

Entrevista. Hace unos días llegó a las salas de cine la más reciente película de Sebastián Padilla que es una comedia juvenil sobre las desilusiones

“Muerte al verano”: La violencia en la vida adolescente contemporánea | La Crónica de Hoy

Foto: (Cortesía) Este drama juvenil está enmarcado con referencias del universo musical del death metal.

Después de realizar una interesante trayectoria en diversos festivales cinematográficos, el pasado 17 de junio, Sebastián Padilla estrenó en salas de cine mexicanas su ópera prima Muerte al verano, mostrando un gran interés por observar la recepción que obtendrá del público. 

La constante violencia y crecimiento industrial que vive la ciudad de Monterrey se convertirá en el escenario donde Dante, un adolescente geek y amante del death metal, vivirá la dolorosa experiencia que envuelve la etapa adolescente, transitando entre constantes desilusiones familiares, amorosas y de amistad.

El director regiomontano se ha mostrado entusiasta con la oportunidad que se le ha brindado a su cinta para estrenarse en el mes de junio, en un momento donde parece que las aguas cada vez parecen más tranquilas en cuestión de salud pública, pero aún con la responsabilidad que implica consumir entretenimiento presencial en la actualidad:

“Estoy contento por estrenar la película, en un momento importante de exhibición, anticipando la catarata de películas por proyectarse y que han estado estacionadas durante todo este tiempo”, expresó el cineasta para Crónica Escenario.

Padilla recordó el origen de su historia, revisando las inquietudes que lo llevaron a filmar el guion de Alexandro Aldrete, presentando una refrescante visión del panorama adolescente en un contexto muy particular de nuestro país:

“Sabía que mi primera película tenía que contarse desde un tema muy personal y autorreferente, por más ficción que pudiera tener. Pretendía narrar mis intereses y aquellas historias con las que conecté emocionalmente”, narró el egresado de la Universidad de Monterrey, dejando claro la intencionalidad de su trabajo.

Este drama juvenil está enmarcado con referencias del universo musical del death metal, teniendo como sus principales protagonistas a Dante (Yojath Okamoto) y Lucy (Ana Valeria Becerril), explorando las diversas facetas de la etapa adolescente, pero atrapados en una ciudad que parece mostrarles el dolor que vivirán al crecer a través de paralelismos con una violencia social propia de la región.

Es aquí donde la intérprete de Lucy nos compartió aquellas herramientas personales y dramáticas que le imprimió a su personaje, además de recordar los motivos por los que consideró su trabajo como un atractivo papel:

“Específicamente, creo que una de las características que me atrajo de Lucy, desde que la conocí por escrito, fue el hecho de que cantara; esto debido a que no conocía a ninguna vocalista mujer de death metal, todo desde mi poco conocimiento del género musical, algo con lo que Sebastián me apoyó muchísimo, ya que me mostró la amplia participación de la mujer en la cultura del metal”, explicó la actriz sobre el primer impulso que tuvo con su personaje, previo a trabajar con el mismo. 

La parte emocional es primordial para lograr que cualquier personaje conecte con el público, y Becerril nos comentó sobre aquellos motivos por los cuales Lucy podría conectar con el espectador:

“Cuando conocí todo el mundo de Lucy, me di cuenta que es una chica fría, desapegada y que no teme por las consecuencias de sus actos, cuando en realidad está buscando todo el tiempo cariño, aceptación y amistad, siendo sus formas tan extravagantes las que pueden resultar atractivas para la audiencia”, opinó la protagonista sobre la naturaleza de su papel.

Yojath Okamoto realizó su primer papel protagónico, el cual exploró intensamente para conocer las ideas y pensamientos de un joven que simplemente busca apuntalar aquellas cosas y personas que son importantes en su vida:

“Las cosas que hace Dante son muy parecidas a las que actualmente aún realizo, es decir, toda la parte geek, la patineta, la guitarra, convirtiéndose en un espacio de exploración muy interesante para mí. Sebastián me encaminó a construir un personaje que resultara entrañable, a pesar de que sus acciones indican lo contrario”, destacó el actor sobre su experiencia con su personaje. 

Diego Lavalle, quien realizó el papel de Jorge, habló sobre aquellos aspectos personales que tuvo que prestar para que su papel se convirtiera en algo coherente para la propia historia y el estereotipo que se construyó para esta:

“Le presté inseguridades propias al personaje, utilizando algunas experiencias personales donde llegué a sentir insatisfacción en ciertos aspectos de mi persona. En el caso de Jorge, sin duda lo compensa con conocimiento, debido a una evidente necesidad de destacar en algo, logrando algo muy entrañable en conjunto con el trabajo de mis demás compañeros”, resaltó el actor. 

La cinta respira violencia metafórica desde diversos ángulos, ya sea desde un aspecto social como lo vivido en Monterrey, retratado con cadáveres que rodean a sus protagonistas, así como el reflejo de la vida adolescente contemporánea que se muestra con jóvenes ávidos de reconocimiento y aceptación:

“Me parece que las dos ideas funcionan en la película, tanto la violencia del contexto como la que encontramos en las experiencias de la vida adolescente, siendo un retrato exagerado de la realidad mexicana, es decir, como la indiferencia ante lo que nos rodea se ha normalizado, adoptando la violencia como parte de nuestro día a día”, concluyó el cineasta mexicano.

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