Opinión


Los incendios forestales en México

Los incendios forestales en México     | La Crónica de Hoy

María Valdés Ramírez

Ya es muy preocupante la gran cantidad de incendios que ocurren en el país. La Comisión Nacional Forestal reporta recientemente 77 incendios en 23 estados que han arrasado 24,941 hectáreas; solo en Coahuila se han incendiado 3,500 hectáreas con destrucción de 80 casas. Muchos de estos incendios han sido provocados, como ocurrió recientemente en la alcaldía Álvaro Obregón donde se incendiaron 60 pastizales. Desgraciadamente los incendios también se han presentado en reservas ecológicas.

Desgraciadamente en México, los campesinos acostumbran quemar los terrenos constantemente para que rebroten los pastos con que se alimenta todo tipo de ganado. Con mucha frecuencia el campesino no controla el fuego y éste se extiende no solo quemando el pasto seco, sino también los árboles. Los campesinos que en nuestro país están en estado marginal grave o las personas con cierto poder (influencias) queman los árboles para darle otro uso al suelo.

Tendremos que aprender a evitar la deforestación y la degradación de los bosques mediante la protección y conservación de su salud. Esto podrá conducir a un manejo sostenible de los mismos, además de que esta protección y manejo adecuado conducirá a beneficios sociales y económicos.

Además de todos los beneficios indirectos que nos proporcionan los bosques, como alimentar las aguas subterráneas, de darnos agua evaporada extraída de la profundidad del suelo (humedad ambiental), de protegernos contra inundaciones, de darle albergue o hábitat a la fauna silvestre, etc., los bosques nos benefician directamente con productos de uso directo, beneficios también llamados con valor en el mercado, comúnmente referidos como “bienes” como los frutos, la madera, el carbón, las resinas, las esencias, los taninos, la celulosa, el corcho, etc.

En cuanto a los bienes conocidos como servicios, los bosques nos proporcionan:

a) la regulación del ciclo hidrológico, es decir, la regulación del clima,

b) la protección al suelo de la actividad erosiva del viento y de la lluvia,

c) la captura de carbono, uno de los gases cuyo exceso produce el llamado efecto invernadero,

d) el hábitat o albergue para los animales silvestres, 

e) los bienes escénicos, o lugares de recreación y tranquilidad, necesarios para el equilibrio emocional humano. 

Dos terceras partes de la superficie de México son montañas, el resto es ondulante.  Las montañas que no tienen árboles o plantas que retengan el suelo, se quedan sin el mismo, lo que es muy grave, pues sin suelo no hay plantas. Y cuando las montañas se quedan sin árboles y sin suelo, las consecuencias son muy graves para todos los seres vivos. Al fenómeno de despojar los árboles de un terreno, se le conoce como Deforestación.

La deforestación conduce a la desertificación. Ésta se define como la pérdida del potencial biológico de un ecosistema. El 68% del Territorio Nacional, es decir 123.3 millones de hectáreas han perdido más del 50% de su potencial biológico de productividad original, afectando directa e indirectamente a más de 100 millones de habitantes. En México el porcentaje de territorio afectado por erosión en grado severo y muy severo asciende a casi el 69%.

La carencia en muchas partes de México de la protección que dan los árboles a los suelos y también la falta de métodos protectores a los mismos, se refleja en todo el país a través de diferentes problemas que ya son muy graves, como son:

  1. Falta de agua
  2. Suelos improductivos
  3. Aumento de condiciones desérticas
  4. Tierras agrícolas abandonadas
  5. Miseria en el campo cada vez mayor
  6. Migraciones tanto a las grandes ciudades como fuera del país

Los incendios forestales han sido influenciados por el cambio climático; éste incluye una gama completa de procesos naturales acelerados por actividades antropogénicas. Estos procesos son eventos naturales que se presentan de manera cíclica y están asociados a ciertos factores, esencialmente temperatura y humedad. El cambio climático puede tener impacto en períodos largos de sequía y alterar los periodos de lluvia. Las lluvias atípicas (cambio climático) del año 2010 en nuestro país permitieron que disminuyera la presencia de incendios forestales.

Hasta ahora, los esfuerzos para detener el cambio climático en el planeta son insuficientes y no es suficiente controlar las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. Es necesario detener la destrucción tanto de los bosques templados como de los bosques tropicales.  Si se busca detener el nocivo cambio climático, simplemente hay que reducir la desenfrenada destrucción de los bosques y selvas. Además, después de los disturbios se debe favorecer científicamente el restablecimiento del bosque.

Al mexicano desde niño se le debe inculcar el amor a la naturaleza y su conservación para revertir los daños provocados por la indiferencia (y a veces el desprecio) que, en una forma constante, hemos manifestado hacia la misma.

La ciencia es fundamental para conducir las negociaciones políticas del cambio climático, así como es necesario consolidar el papel de la misma para adoptar fuertes medidas.

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