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"Jungle Cruise": El fracaso de una aventura que pudo ser extraordinaria

Corte y Queda. Esta semana se estrenó la nueva cinta de Disney que no logra salvarse ni por The Rock o Emily Blunt

Fotos: (Cortesía Disney)

Twitter/ @JustAJTaker 

En el año de 1955, Disneyland estrenó una de las atracciones clásicas dentro de su emblemático parque de diversiones. Originalmente hecha para la inauguración del parque que está en Anaheim, California, Jungle Cruise es un viaje con unos capitanes que lideran una expedición que llevaba a los aventureros que disfrutaban del pequeño tour a través de cuatro ríos en el mundo: el Nilo, el Amazonas, el Irrawaddy y el Ganges.

A la fecha, esta atracción sigue siendo una de las indispensables para los visitantes de la tierra mágica de Disney. Sin embargo, llegó el momento de que este sencillo viaje lleno de humor y aventura dé el salto a la pantalla grande de la mano del director español Jaume Collet-Serra acompañado del carismático Dwayne Johnson y la talentosa actriz Emily Blunt en la cinta homónima de este juego.

La historia de Jungle Cruise nos presenta a la Dra. Lily Houghton (Blunt), una investigadora que está en búsqueda de un árbol antiguo con propiedades medicinales únicas que puede cambiar al mundo pero, que de caer en las manos equivocadas, podría volverse una amenaza. Para encontrarlo, requerirá la ayuda del capitán Frank Wolff (Johnson) para hacer un viaje por la selva amazónica a bordo de su maltrecha barca, La Quila. Así, esta dupla dispareja se enfrentará a los innumerables peligros que la selva les presenta con tal de cumplir su misión.

Al hablar de adaptaciones de atracciones populares a cintas de acción viva, el récord de Disney no es muy positivo. Desde la simplona versión de La Mansión Embrujada (Minkoff, 2013) con Eddie Murphy y una comedia de horror infantil bastante floja hasta la casi olvidable visión de Tomorrowland: La Tierra del Mañana (Bird, 2015) que nunca supo darle emoción a la aventura de ciencia ficción que planteaba, han tropezado en tratar de hacer una cinta entretenida que sea fiel al espíritu del juego en que se inspira.

Jungle Cruise intenta librarse de esos malos resultados para emular a la única adaptación exitosa con base en una atracción, ni más ni menos que la saga de Piratas del Caribe, al tratar de combinar elementos de géneros como el de aventuras clásicas, la acción, la comedia y el romance, que sin duda remiten a filmes clásicos como La Reina Africana (Huston, 1951) o más contemporáneos como Dos Bribones tras la Esmeralda Perdida (Zemeckis, 1984), entre otras sagas bastante entretenidas y de una manufactura interesante.

Sin embargo, es esa extraña mezcla de todos estos géneros lo que le resta fuerza al relato de este viaje por la selva. La simplicidad de la aventura del juego aquí se convierte en un show de muchas cosas que no le dan un tono propio a la cinta, misma que se siente como un collage mal pegado de muchas de las películas antes mencionadas pero con una ejecución bastante plana en su ritmo y un desarrollo bastante fallido.

Normalmente, Dwayne Johnson tiene el carisma suficiente para conquistar y entretener a la audiencia. Pero en Jungle Cruise, donde también funge como productor, su presencia pareciera ser un error de casting en el que no se le siente cómodo en ningún momento con el papel. Esto se refleja también en la falta de química con su compañera, Blunt, quien a pesar de algunos buenos momentos en el filme no consigue mostrar esa chispa con su compañero. Esta nula chispa entre ellos es una de las cosas que más le pesan a esta adaptación.

En cuanto a los villanos, tenemos a Jesse Plemmons, actor que últimamente ha entregado papeles secundarios bastante interesantes pero que aquí se siente desperdiciado al interpretar a una versión desabrida de aquellos nazis en Indiana Jones y los Cazadores del Arca Perdida. Su rol como el Príncipe Joachim es una caricatura de rival que cae en la exageración.

Incluso la música del veterano James Newton Howard es un poco irregular, incluyendo por ahí un tema de Metallica que no encaja del todo con la narrativa del filme más allá de un tratamiento interesante que le da pero que resulta no sólo anacrónico sino inadecuado para el momento, patrón que parece seguir todo este relato.

En cuanto a la historia, Jungle Cruise jamás define bien el camino. De repente se siente como un refrito de La Momia (Sommers, 1997) pero en la selva, pasa por la tetralogía de Indiana Jones y acaba metiendo aún más villanos en la forma de Aguirre (Edgar Ramírez), un conquistador maldito que provoca de inmediato pensar en La Maldición del Perla Negra (Verbinski, 2003), pecando de excesos y absurdos que más que ser graciosos se sienten como piedras en el camino que no dejan avanzar con buen ritmo a la supuesta aventura que proponía inicialmente, no definiendo si va para un público infantil o ya un tanto más adulto.

A pesar de ello, hay cosas que sí destacan de buena forma como el diseño de producción y la reproducción del pequeño pueblo de Porto Bello, recreado para esta cinta en la isla de Hawaii así como el armado de la vieja nave del capitán Frank, La Quila, que hace pequeños homenajes a la misma atracción en la que se basa. Eso, aunado a una fotografía por parte de Flavio Martínez Labiano que remite a esas cintas clásicas de aventuras son de lo más rescatable.

Así, Jungle Cruise es un intento más por parte de Disney de explotar esas atracciones y hacer un producto entretenido pero que, aquí, el viaje encalla en medio de la selva para unirse a esa larga lista de adaptaciones de estos juegos que no logran amalgamar la fórmula, haciendo de lado su propia esencia y saturándola de tantos elementos que acaba por perderse en medio de su propia aventura y ni The Rock ni Blunt pueden salvarnos de ello.

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