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Inventamos juegos para Intentar asir la realidad, señala Eduardo Sacheri

Permiten recrear con menos consecuencias las cosas que en la vida son más dramáticas e irrevocables, añade

Inventamos juegos para Intentar  asir la realidad, señala Eduardo Sacheri | La Crónica de Hoy

Hay innumerables formas en las que el mundo funciona, pero hay algo universal: nuestra búsqueda de sentido. Los seres humanos estamos condenados a intentar encontrar un sentido y a no hallarlo casi nunca o hacerlo fugazmente, expresó el escritor argentino Eduardo Sacheri a propósito de su novela El funcionamiento general del mundo, publicada bajo el sello Alfaguara y en la cual un padre intenta explicar su mundo -la Argentina de 1983- a sus hijos 40 años después. 

“Uno puede seguir los grandes procesos de la historia aludiendo a ellos directamente o acercarse desde la periferia, por eso decidí tomar al futbol y a la escuela secundaria para abordar un año tan importante para mi país. Es cierto, recuperábamos la democracia, pero esa recuperación era traumática, difícil. Había muchas rémoras, continuidades con el autoritarismo anterior que se reflejaban en los modos de relacionarse dentro de la escuela y el juego”.

En ese sentido, el autor señaló que los juegos son una simplificación del mundo que inventamos para poder asir una realidad que, de otro modo, es tan compleja que nos excede. “En principio, uno juega para ganar, pero cuando uno analiza en qué consisten los juegos, se da cuenta que son conductas simplísimas. En el fútbol es patear un balón a través de un rectángulo y si uno lo hace más veces que su rival, gana. Esa es una metáfora de lo que es vivir, ganar es sinónimo de permanecer con vida y perder como una mínima muerte”.

“Dicho así parece muy solemne, pero así lo vivimos y uno podría decir que es una estupidez que lo vivíamos así, pero está bien porque nos permite recrear con menos consecuencias las cosas que en la vida son mucho más dramáticas e irrevocables. En el juego todo vuelve a empezar y quien muere resucita, quien vive, vivió esta vez porque ganó, pero puede morir la próxima vez. Esas cosas de regeneración perpetua que tiene el juego son muy oxigenante para la cabeza del ser humano”.

         -¿Por qué el padre nunca habló de su infancia con sus hijos?

A veces sucede que nuestro pasado puede ser doloroso, traumático o estar plagado de malos recuerdos y eso puede llevarnos a preferir a no regresar a ese pasado ni siquiera para compartirlo con otros seres queridos. No digo que eso sea algo bueno, me parece siempre preferible compartirlo y conversarlo pues la palabra ayuda, pero también es verdad que hay gente que prefiere el silencio y el misterio con respecto al pasado.

En líneas generales, más allá de esas situaciones traumáticas, conversar entre generaciones diferentes lleva un trabajo de flexibilidad porque da más trabajo hablar con alguien que pertenece a otra generación, en ambos sentidos. Los seres humanos tendemos a considerar natural lo que nosotros y nuestra generación piensa, siente y cree; nos cuesta mucho ponernos en la cabeza de otras generaciones a las que les pasa exactamente lo mismo a partir de otros valores, ideas y sentimientos.

         -¿Deberíamos tener un mayor compromiso con nuestra niñez?

Es importantísimo lo que nos pasa en la niñez, así como lo que seguimos pensando en relación a lo que vivimos a lo largo de la vida. La niñez no es sólo nuestro pasado, sino lo que recreamos en relación a él y lo que volvemos a pensar o sentir.

Eso es lo que le pasa a Federico, narrar su pasado ilumina de otro modo esos recuerdos que para él fueron tan traumáticos y dolorosos. Nuestra niñez nos sigue habitando y en cuanto mejor seamos capaces de analizarla, mejor será nuestra vida adulta, independientemente de las experiencias específicas que hayamos vivido.PERSONAJES FEMENINOS. 

PERSONAJES FEMENINOS. Dentro del recuerdo de Federico hay dos personajes femeninos fundamentales que parecen tener mayor madurez y claridad, al respecto Sacheri explicó que les asignó la percepción que solía tener, en su propia adolescencia, de algunas chicas de su curso. “Eran mucho más lúcidas, menos ingenuas, más perspicaces, mientras que nosotros éramos mucho más infantiles”.

“En mi vida siempre ha habido mujeres importantes más allá de lo afectivo, sino que me han aportado una beneficiosa complejidad que en mi mirada más masculina, probablemente me faltaba”.

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