Opinión


Interioridad

Interioridad | La Crónica de Hoy

 

La vida actual nos demanda tener la mente siempre ocupada. A menudo llenamos los días de con múltiples ocupaciones y compromisos que, al ocupar todo nuestro tiempo, nos impiden vivir en paz. Vivimos acelerados, incluso despreciamos un poco a quienes se toman las cosas con calma. Nos cuesta mucho trabajo “parar” en la vida y en consecuencia termina por aparecer una enfermedad, sufrirse un accidente o enfrentarse alguna otra cosa fuerte para recordarnos que vamos demasiado aprisa.

Queremos resolverlo todo en detalle, nos sentimos autosuficientes para hacer lo necesario y lo innecesario, generándonos de esta manera una situación de estrés inacabable.

 

Nos torturamos haciendo demasiadas cosas para acabar derrumbándonos en la cama sin haber pensado en nosotros mismos o en las cosas importantes de la vida ni un solo instante. Nos dejamos llevar sólo por nuestras necesidades e instintos, para al final darnos cuenta que ha pasado en vano un día más. 

 

Es realmente difícil darnos cuenta que no estamos viviendo en paz. Tenemos el hábito mental de no detenernos nunca, como un tren que no hace paradas, y la paz mental solo se obtiene en las paradas.

 

Sin embargo, existe una forma de vida que brinda más satisfacciones. Es la de la interioridad. Esto implica meditar en nosotros mismos, observar nuestro presente y visualizar nuestro futuro luminoso. Crear el hábito de pensar en nuestro propio desarrollo interior. Al principio cuesta trabajo porque es más sencillo y divertido exteriorizar que interiorizar, pero te aseguro que las recompensas son mucho más grandes en lo segundo que en lo primero, porque la interioridad nos revela lo que realmente somos, en tanto que la exterioridad siempre nos lo está velando.

 

Pocas actividades pueden ser más fecundas que la de estudiarnos a nosotros mismos, para descubrir qué es lo que nos hace felices, y qué es lo que nos produce infelicidad. Sabiendo que, si perseguimos un ideal para el logro de nuestra felicidad, es más probable que la encontremos un día cualquiera. 


 

Tener presente que la inclinación hacia el bien siempre brinda felicidad y, que, aunque las personas se guían por las apariencias, cada quién sabe interiormente de qué lado realmente está. Del bien o del mal.

 

La reflexión implica pensar que es lo que nosotros tenemos que compartir con el mundo, que es lo que sí o no nos parece, que es lo que hacemos con el conocimiento que tenemos. Porque ¿de qué nos sirve el conocimiento que tenemos? si no lo utilizamos para nuestro beneficio o el de nuestros semejantes. Cuestionarnos todo con mente amplia para encontrar nuestro propio camino.

Y para esto es importante comprender, que el dinero, las comodidades y los lujos son irrelevantes ante las grandes pruebas de la vida. El desamor, una enfermedad terminal, la soledad, el odio, el rencor y finalmente la muerte, aparecen en la vida mostrando un futuro incierto para quien no se ha preparado en obtener esa fortaleza interior y acrecentar su interioridad con espiritualidad.

Mail: corzoalma17yahoo.com.mx

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