Cultura


"Gestos del Centauro", una mirada al binomio caballo- ser humano: Marcos Daniel Aguilar

Al imaginar al centauro como imagen cultural fue inevitable voltear ver a los personajes montados a caballo que cabalgan por nuestra literatura, añade

Gestos del Centauro (Ediciones Periféricas / ITAC, 2021) es una colección de textos que habilitan el encuentro entre el pasado histórico y el presente a partir del binomio que conforman el ser humano sobre un caballo.  Su autor, Marcos Daniel Aguilar, asegura en entrevista que la figura del centauro -ser humano sobre un caballo- cobró relevancia en su trabajo cultural al intentar comprender por qué Alfonso Reyes bautizó al ensayo como el Centauro de los géneros: "El ensayo es un género literario que está escrito en prosa, pero está compuesto de reflexión, diálogo, narrativa e incluso poesía. Y al imaginar al centauro como imagen cultural fue inevitable voltear ver a los personajes montados a caballo que cabalgan por nuestra literatura y por nuestro arte visual en Hispanoamérica, y que los retrataron casi sin desearlo porque el equino es un elemento que ha acompañado a nuestras sociedades desde hace siglos. Mi ejercicio fue sacarlos a la luz sin perder de vista el contexto literario ni estético con que fueron colocados en novelas, poemarios, cuentos, pinturas de caballetes y murales".

Los ensayos de Gestos del Centauro representan la capacidad que tiene este género literario de expandirse hacia temas diversos y quizá hacia las temáticas más particulares o menos exploradas. "En este caso el ensayo sirvió como herramienta para conocer un tema muy particular y a la vez peculiar: la presencia de los cuadrúpedos en algunas obras literarias en nuestro idioma de los siglos XIX y XX, en libros de autores como Borges, Leopoldo Lugones, Alfonso Reyes o Saint-John Perse. Hay que decir que en este libro intenté llevar al ensayo a flexibilizarse no sólo en los temas sino también en las formas, pues intento que el ensayo parezca en algunas ocasiones un diálogo monográfico, en otras una estampa poética, un relato, una reseña crítica y en otras un análisis académico. El ensayo como género moderno surgió como proceso individual, e incluso ciudadano, para pensarse a uno mismo en relación con la sociedad y el mundo. Desde ese punto de vista el ensayo representa una reflexión que va de lo personal a lo colectivo, para observar cómo van transformándose las dinámicas sociales”.

El también autor del libro Un informante en el olvido sobre la obra periodística de Alfonso Reyes, precisó que "me gusta mucho la Historia para comprender las construcciones sociales y los cambios históricos que suceden cuando un grupo de viajeros irrumpe en la realidad de otros, a veces para sumar, pero casi siempre para transformar. Entonces el viajero, como de los que hablo en Gestos del centauro, es el constructor de nuevas realidades, un creador, un artista, pues el viajero es el que quiere conocer nuevos mundos sin otro fin que el de comprenderse así mismo. En este caso el navegante, el trotamundos a caballo, el tripulante aéreo o espacial o el cibernauta no es diferente al ensayista, al escritor o artista visual que son otro tipo de viajeros que con la imaginación crean otredades que al final de cuentas son el reflejo de su mismo ser y de sus sentimientos que van de la felicidad al miedo por plasmar lo conocido, pero sobre todo lo desconocido en otro lugar o en la propia conciencia”.

LLAMADOS

El ensayo es un género literario que está escrito en prosa, pero está compuesto de reflexión, diálogo, narrativa e incluso poesía

Al imaginar al centauro como imagen cultural fue inevitable voltear ver a los personajes montados a caballo que cabalgan por nuestra literatura y por nuestro arte visual

Entonces el viajero, como de los que hablo en Gestos del centauro, es el constructor de nuevas realidades, un creador, un artista

UNA IDEA MÁS

“Los artistas de los que hablo en estos Gestos del centauro, como Julio Ruelas o Ernesto Icaza, escribieron y pintaron a exploradores de nuevas realidades y al hacerlo ellos mismos se convirtieron en trotamundos de universos desconocidos que sólo se pueden transitar en la memoria, en la fantasía y por medio del lenguaje y los símbolos. El viajero-artista impone su geografía y es decisión nuestra como espectadores subirnos o no en ese tren imágenes y signos”.

 

 

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