Opinión


El partido transversal

El partido transversal | La Crónica de Hoy

A la memoria de Víctor Flores Olea

El martes, 10 de noviembre, la agrupación “Sí por México” (que integra a más de quinientas organizaciones civiles) logró que los líderes del Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Zambrano, integraran un bloque opositor con vistas a las elecciones del próximo año.

El líder panista afirmó: “Más allá de nuestras claras diferencias ideológicas, los que estamos aquí necesitamos provocar un auténtico despertar social y construir una nueva mayoría en la Cámara de Diputados.” Y es que, actualmente, Morena no sólo tiene la mayoría simple (251 diputados), sino también la mayoría calificada con sus aliados de la coalición “Juntos Haremos Historia” (más de 333 diputados), en la Cámara baja. 

Hay negociaciones para que esos tres partidos opositores, e incluso otros institutos políticos, como el Movimiento Ciudadano (MC), el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y el Partido Encuentro Solidario (PES), se integren en una plataforma más amplia que sirva como contrapeso al poder que han acumulado (y del cual han abusado) el presidente Andrés Manuel López Obrador y Morena. 

En esa reunión del 10 de noviembre, PAN, PRI y PRD se comprometieron a trabajar juntos y defender en los próximos comicios las demandas de “Sí por México”: fortalecer la democracia, combatir la pobreza, mejorar la educación y la salud, luchar contra la violencia machista y defender el medioambiente. Entre los dirigentes de “Sí por México” están Gustavo de Hoyos, Claudio X. González y Beatriz Pagés.

La idea de esta alianza opositora—aparte de buscar el dominio de la Cámara de Diputados—incluye la posibilidad de encontrar candidatos comunes para las 15 gubernaturas que estarán en juego el 6 de junio de 2021.

En ese sentido, Jesús Zambrano, afirmó: “El PRD está de acuerdo en construir la más amplia alianza posible con las fuerzas políticas que compartan propuestas de solución, así como las organizaciones civiles.” (Forbes, 10/11/2020). En esos comicios también habrá renovación de 30 congresos locales y 1926 ayuntamientos.

El sábado 21 de noviembre, la organización “México Libre” anunció, a través de su Comisión Ejecutiva Nacional, que se mantendrá como una agrupación ciudadana independiente y que, como tal, participará en los próximos comicios. Para ello autorizó a la dirigencia de esa organización, presidida por Margarita Zavala, a sostener pláticas con los partidos de oposición: “[Esto] con miras a la construcción de posibles alianzas político-electorales que permitan construir un contrapeso efectivo al poder presidencial en el Congreso de la Unión.” (El Financiero, 21/11/2021). México Libre competirá por gubernaturas, diputaciones locales y presidencias municipales.

En la formación de un bloque opositor ya hay avances concretos: PAN, PRI y PRD alcanzaron un primer acuerdo, vale decir, los tres partidos irán juntos en 150 distritos electorales federales; o sea, la mitad de los distritos que estarán en disputa. En los otros 150 distritos restantes cada partido hará alianza con otros institutos políticos o irá solo a la competencia. Pero, además, los tres partidos están en pláticas para aliarse en el caso de las gubernaturas de Sonora, Michoacán y Baja California Sur.

Frente a un partido hegemónico pragmático que fue creado por un hombre con tintes claramente populistas y ha dado muestras de querer imponer una autocracia en México, no hay otro camino para defender a la democracia que buscar la formación de una coalición democrática, una especie de Partido Transversal para frenar ese intento regresivo.

Lo que ha hecho López Obrador, como han hecho los autócratas populistas a nivel internacional, es polarizar a la sociedad y a la política. Quienes no están de acuerdo con su manera de proceder son llamados, despectivamente, “conservadores”; AMLO, quiere rehabilitar la lucha del siglo XIX entre liberales y conservadores.

Como bien se sabe, Benito Juárez fue el líder indiscutible de los liberales; el hombre de Macuspana se siente, casi casi, la reencarnación del “Benemérito de las Américas”, así como Hugo Chávez, creía firmemente que era la reencarnación de Simón Bolívar. Bueno, cada quien sus delirios; pero lo cierto es que López Obrador pisotea a cada paso el legado de Juárez.

Por ejemplo, el laicismo: saca estampitas de la oración “Detente” para decir que eso lo hace inmune al Covid-19; la superioridad de la ley sobre el poder: pues vemos que, en realidad, el tabasqueño, está forjando un régimen personal, un patrimonialismo donde confunde los bienes públicos con los bienes privados; una administración eficiente y expedita de la administración pública: El Peje ha manejado de manera desastrosa la pandemia del Covid-19 al tiempo que la economía se va a pique.

En estos dos años de gobierno lopezobradorista y hegemonía de Morena hemos visto deteriorarse gravemente a las instituciones y las leyes mexicanas junto con nuestra democracia. Las elecciones de 2021 son una buena oportunidad de frenar esta degradación y retomar la recta vía; pero eso no se puede hacer si los partidos políticos no se alían y forman un bloque opositor compacto.

Si el falso antagonismo que pregona López Obrador es entre liberales y conservadores, el verdadero binomio contradictorio es entre populismo y democracia.

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