Opinión


Trump, el peor presidente de Estados Unidos

Trump, el peor presidente de Estados Unidos | La Crónica de Hoy

Si bien Donald Trump perdió ante Joe Biden, todavía pasará a la historia como ganador. Pero no de la reelección sino del título de Peor Presidente que ha tenido Estados Unidos, arrancándole el “honor” a James Buchanan, el mandatario que arrastró al país a la Guerra Civil.
El presidente Trump deja esta nación sumergida en la violencia, la enfermedad, la muerte y la más grande división entre sus ciudadanos que se ha visto en los últimos 150 años. Su período en la Casa Blanca termina con una insurrección violenta en el Capitolio y la amenaza de posibles disturbios armados en los 50 estados en los próximos días.
Al mismo tiempo, las autoridades de salud temen que pronto cerca de cinco mil estadunidenses estarán muriendo diariamente a causa de la pandemia que Trump ignoró. Los hospitales están saturados y los médicos y enfermeras están exhaustos, mientras la falta de liderazgo presidencial hace fracasar los esfuerzos por dar acceso inmediato a la vacuna a millones de personas.
Sin duda el error que definirá su mandato será su negativa aceptar la gravedad del coronavirus y limitarse a culpar a China de su origen. Eso explica por qué 400 mil personas habrán muerto aquí de COVID-19 para el día en que Trump deje la presidencia. Su poca atención a esta crisis causó no solo muertes, sino miles de empleos y el retraso escolar de millones de estudiantes. Trump, ni aun cuando se contagió, quiso poner el ejemplo de que usar tapabocas salva vidas.
Por si fuera poco, los seguidores del mandatario, alimentados por su retórica, siguen convencidos de que Trump ganó y que le robaron la elección, aun cuando se ha comprobado que no fue así. Mientras, Washington, la ciudad que fue su casa por los últimos cuatro años, está convertida en un campo de guerra, sin el ambiente de fiesta que rodeó otros cambios de gobierno y sus edificios más simbólicos están siendo prácticamente enjaulados y aislados con rejas de acero.
Trump le hizo mucho daño a la democracia estadunidense que otros admiraban y que tanto enorgullecía a su gente. Los eventos del pasado 6 de enero, cuando sus seguidores ocuparon el Capitolio, fueron la culminación de los esfuerzos del presidente por hacerles creer que la prensa es su enemigo y convencerlos de sus mentiras. 
Otro gran error fue en política exterior, al dañar el prestigio y posición que Estados Unidos tenía en el mundo, retirando a su país de acuerdos y organismos internacionales, insultando sin motivo a los tradicionales aliados europeos y asiáticos y, en cambio, acercarse a tiranos y dictadores. 
Trump definitivamente deja este país mucho peor de cómo estaba cuando llegó al poder y lo más grave es que su influencia no se irá con él ni terminará el día que abandone la Casa Blanca.
Trump será el primer presidente en 152 años que no asista a la Toma de Posesión  de su sucesor el 20 de enero. En los tiempos modernos, otros presidentes que perdieron la reelección, como Jimmy Carter y George H. W. Bush, igual asistieron. Trump, en cambio, partirá un día antes: saldrá el martes 19 hacia Mar-a-Lago, su residencia en el sur de la Florida.
Siempre frívolo y caprichoso, ha trascendido que lo decidió así porque quiere ser visto por última vez volando en el avión Fuerza Aérea Número Uno. Si deja la ciudad después de que Biden asuma la presidencia, eso no sería posible. Se le prestaría un avión gubernamental pero no el de uso exclusivo del presidente. Así sucedió con Barack Obama, que sin problema partió en un avión que ese día se llamó “Misión Especial 44” (el número de su presidencia).
A la Toma de Posesión, sin embargo, ya están confirmados tanto Obama como los ex presidentes Bill Clinton y el republicano George W. Bush. De los expresidentes que siguen vivos, solo Carter, de 95 años, declinó la invitación por motivos de salud. Esta vez debido al coronavirus se estima que asistirán mil personas y no las 200 mil de otros años. Prácticamente todo será virtual. 
Un día antes Joe Biden llegará a Washington por tren desde Wilmington, Delaware. Esa misma tarde, a las 5:30 pm, asistirá a una ceremonia en el monumento a Lincoln en memoria de quienes han muerto por COVID-19. Pide que a esa hora se iluminen todos los edificios y se toquen las campanas de templos e Iglesias. Empieza así la reconstrucción moral de lo que Trump deshizo.
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