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¿Qué ocurrió con la Primavera Árabe? 10 años de oscuridad tras la esperanza

Múltiples países que vivían aplastados por dictaduras militares, monárquicas y familiares, se alzaron pidiendo democracia. Sin embargo, una década después, las ansias de libertad han quedado ahogadas, en la mayoría de casos, en inacabables guerras civiles o en nuevas autocracias.

¿Qué ocurrió con la Primavera Árabe? 10 años de oscuridad tras la esperanza | La Crónica de Hoy

Una joven ondea una bandera de Egipto desde un balcón frente a la plaza Tahrir de El Cairo, una semana después de la caída de Hosni Mubarak (EFE).

Mohamed Bouazizi se inmoló el 17 de diciembre de 2010, pegándose fuego al grito de “¿Cómo esperan que me gane la vida?”, después de que el gobierno le requisara su puesto ambulante de frutas y verduras por no tener permiso legal. Lo que parecía el acto extremista de un hombre desesperado caló en la herida sociedad tunecina, y desató unas protestas que se extendieron por multitud de países de la región.

De la mano de una juventud mayormente laica, el mundo árabe vivía por primera vez una demanda colectiva democratizadora sin precedentes. Nacía la Primavera Árabe, que parecía destinada a marcar un antes y un después en sociedades ancladas en férreas dictaduras monárquicas y familiares. Sin embargo, una década después, la realidad difiere mucho del futuro que esos jóvenes imaginaron.

TÚNEZ

Diez días después de que Bouaziz no resistiera sus quemaduras y muriera, el dictador Zine Abidine Ben Alí huyó del país, y Túnez inició una transformación democrática que lo llevó a ser el caso de éxito de la Primavera Árabe.

Sin embargo, diez años de gobiernos débiles y de la irrupción en escena de las facciones más islamistas han llevado a un desencanto que, en las últimas elecciones legislativas, en octubre de 2019, se tradujo en una mísera participación del 32 por ciento. Aún siendo débil, es el único de estos países que logra mantener una democracia surgida a raíz de la Primavera Árabe.

EGIPTO

La plaza Tahrir de El Cairo se convirtió en el epicentro de un descontento que, durante semanas, concentró a decenas de miles de personas en todo el país para protestar contra la dictadura de Hosni Mubarak, quien dimitió el 11 de febrero. Mubarak fue condenado a cadena perpetua y murió en febrero pasado a los 91 años.

El ejército tomó el poder, y convocó elecciones para junio de 2012. Las ganó el islamista Mohamed Morsi, el primer presidente democrático en la historia del país. Sin embargo, las protestas se mantuvieron, y, sumadas al acenso de los radicales Hermanos Musulmanes, llevaron al ejército a dar un golpe de Estado en 2013 y a arrestar a Morsi.

Unas elecciones patito celebradas en 2014 colocaron en el poder al general Abdelfatáh Al Sisi, quien, de facto, instauró una nueva dictadura militar.

SIRIA

Las protestas empezaron, tardías, en la ciudad sureña de Daraa el 6 de marzo. Pronto se extendieron a Damasco, pero el dictador Bachar Al Asad, quien había heredado el poder diez años antes tras la muerte de su padre Hafez, no dio el brazo a torcer, y con el respaldo del ejército, trató de aplastar las protestas. Sin embargo, el conflicto se enquistó, y derivó en una cruenta guerra civil que continúa hasta hoy. Múltiples fuerzas extranjeras, como Rusia, Estados Unidos, Irán o Turquía, además del terrorista Estado Islámico han participado en ella. Actualmente, el ejército de Al Asad controla casi dos tercios del país, pero no logra imponerse.

YEMEN

“Yemen no es como Túnez”, dijo el gobierno cuando más de 15 mil personas protestaron en las calles de la capital, Saná. Sin embargo, meses después, con más de mil 500 muertos en las protestas, el dictador Alí Abduláh Saléh accedió a dimitir a finales de 2011 tras ceder el poder a Abd Mansur Al-Ahdi. Sin embargo, los secesionistas chiíes del sur aprovecharon las turbulencias políticas para declarar un golpe de Estado en 2014, que dio paso a una guerra civil que dura ya casi seis años.

LIBIA

La fotografía de Muamar al Gadafi muerto, en octubre de 2011, es una de las más icónicas de aquel año turbulento. La corrupción de la oligarquía reinante llevó a masivas protestas en el país, que, sin embargó quedó sumido en una guerra civil hasta la muerte del dictador. Sin embargo, en 2014 inició otro conflicto armado que derivó en la división de poder entre el gobierno avalado por la ONU, que lidera Fayez el Sarraj, y los leales al mariscal islamista Jalifa Hafter, que ha llegado a bombardear Trípoli. Actualmente está en vigor un alto el fuego y hay negociaciones para convocar elecciones a finales de 2021.

BARÉIN

La Primavera Árabe no consiguió nada en Barén, pero fue llamativo el calibre que alcanzaron las protestas en esta pequeña monarquía absolutista, que controla todos los aspectos del poder con puño de hierro. Las escenas de soldados disparando con fuego real a manifestantes en Manama, la capital, desató la indignación internacional, pero solo se logró que el emir, Hamad bin Isa al Jalifa, quien sigue en el poder, liberara a presos políticos.

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