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Prociencia demuestra que Álvarez-Buylla también entregó recursos a empresas privadas

Utilizó los mismos mecanismos que las administraciones pasadas para transferir los dineros, dice ProCiencia v Un ejemplo es DMT Tecnologías que fabricó ventiladores contra la COVID-19 y recibió 168 millones de pesos

Prociencia demuestra que Álvarez-Buylla también entregó recursos a empresas privadas | La Crónica de Hoy

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La asociación de científicos y académicos mexicanos ProCiencia mostró ayer que la actual administración del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), encabezada por María Elena Álvarez-Buylla Roces, ha realizado transferencias de recursos públicos a empresas privadas con los mismos mecanismos que las administraciones pasadas, a pesar de que criticó ese tipo de apoyo a la innovación el miércoles, en conferencia de prensa en el Palacio Nacional.

Por medio de un comunicado, ProCiencia documentó un ejemplo de alto impacto: la empresa llamada DMT Tecnologías, que fabricó los ventiladores artificiales mexicanos que se usan contra el COVID-19, ha recibido de la actual administración de gobierno168 millones de pesos, cifra superior a los 147 millones de pesos que recibió en 18 años, entre 2000 y 2018, como parte de los estímulos para la innovación de tres gobiernos diferentes.  

“¿Si la directora del Conacyt, la Dra. Elena Álvarez- Buylla está acusando a una empresa de haber recibido cuantiosos recursos por parte del Conacyt durante el periodo 2000-2018, por qué le entrega: $168, 448, 031 millones de pesos a esa misma empresa para hacer los ventiladores que llegaron tan tarde y cuya eficiencia nunca quedó demostrada?”, dice la carta de ProCiencia, que ha sido una de las asociaciones que más datos aportó contra la extinción de los 91 fideicomisos de investigación científica y que mantiene advertencias de que en las próximas semanas se intentará aprobar sin consultas una nueva Ley General de Ciencias, Tecnología e Innovación.

“En la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador, la directora del Conacyt presentó información diversa sobre los fideicomisos y fondos asignados a empresas privadas. En realidad fue una mezcla de esos datos y los recursos fiscales que se entregaron a través del Programa de Estímulos a la Innovación (PEI). Desafortunadamente esta mezcla de datos no contribuye a discutir con pertinencia el tema de los fideicomisos”, agrega la agrupación de científicos y académicos.

En el mismo comunicado enviado a este diario, ProCiencia rescata una de las diapositivas presentadas en el Palacio Nacional por Elena Álvarez-Buylla en la que se documenta la contradicción entre discurso y acción de la actual administración.

“Como se observa, la empresa DTM Tecnologías fue beneficiada con $147.9 millones de pesos, mencionada como la número cuatro. Más allá de que se tendría que revisar cada convenio y trabajo desempeñado por dichas empresas, llama poderosamente la atención que dentro del programa denominado por el Conacyt como Fordecyt-Pronaces (siendo el Fordecyt uno de los fideicomisos que va a desaparecer), a uno de los proyectos de lucha contra el COVID-19 se le asignó a la misma empresa DTM Tecnologías la cantidad de $168.4 millones de pesos, como se reportó en los proyectos aprobados (ver padrón)”, agrega la carta.

Los autores del documento dicen que, tan sólo este ejemplo genera muchas dudas sobre la información presentada ante el actual Presidente de México por la doctora Álvarez Buylla,.

“¿Por qué se realizó una transferencia millonaria, de más cantidad que la del periodo de 2000-2018 a una empresa que ya había sido identificada por el Conacyt como receptora de cuantiosos recursos públicos?, ¿no es parte de la crítica hacer estos convenios empresas privadas-organismos públicos, entonces como justifica el convenio actual?, ¿o la crítica es válida solamente cuando se trata de las administraciones pasadas pero no para la actual?, ¿las transferencias a empresas son válidas o no?”, dicen.

Como conclusión, ProCiencia pide aclaraciones sobre los datos expuestos ante audiencia de todo el país.

“Esperamos con ansias una siguiente conferencia de prensa de la directora del Conacyt para responder éstas y otras dudas que existen entre la comunidad científica mexicana”, indican.

SIN POLEMIZAR. En entrevista con Crónica, Daniel Villavicencio Carbajal, doctor en Sociología Industrial de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), quien coordinó un libro en 2018 sobre el Programa de Estímulos a la Innovación (PEI), de Conacyt dijo que, sin entrar en polémica, hay que entender que esos fondos son herramientas de “riesgo compartido” que existen porque en México la innovación industrial no tiene otros mecanismos para financiar nuevos productos o procesos que lleguen al mercado basados en nuevo conocimiento:

“En México no hay fondos de riesgo, no hay fondos ángel ni hay créditos a la innovación. Buenos o malos, los mecanismos de Conacyt es lo único que hay”, apuntó.

Además, dijo que esos fondos son co-inversiones, pues las empresas también ponen dinero propio y los resultados pueden ser patentes, nuevos laboratorios, contratación de científicos o nuevos procesos.

“Intentar evaluar los resultados cuantitativamente no es fácil, se requiere minería de datos y, entender que en innovación hay procesos que pueden tardar un año y medio en dar resultados, pero hay otros que pueden tardar quince años.

“Voy a dar un ejemplo muy exagerado que es el contar con un avión de pasajeros que funcione con energía solar: tener un prototipo puede llevarte años, luego patentarlo, probarlo y llevarlo al mercado, no es algo que se mida de un año para otro”, expuso el universitario.

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