Metrópoli


¡No somos histéricas, somos históricas!

"¡No me importa contagiarme de COVID, cuando me indigna la muerte de nuestras hijas!", expresó una madre de familia mientras sostenía la fotografía de su hija, abrazándola como si fuera ella en carne y hueso.

¡No somos histéricas, somos históricas! | La Crónica de Hoy

Un grupo de mujeres retiró las vallas e incendiaron los escudos de las policías (Adriana Rodríguez).

El hecho de estar en confinamiento no fue un impedimento para que las mujeres se hicieran escuchar este 2020. Al contrario, lanzaron consignas con más fuerza, sobre todo porque saben que adultas y niñas han encontrado en sus propias casas la violencia.

Este 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se vuelve más necesaria durante la pandemia y es que cifras oficiales y de organizaciones coinciden que durante la pandemia se ha detectado un incremento en el número de casos. Según la Organización de Naciones Unidas, los registros de violencia contra la mujer en el hogar amentaron un 60% en México con el confinamiento.

A ello se agrega la impunidad en casi todos los casos y eso lo confirmó Fabiola Alanís Sámano, Comisionada Nacional para la Prevención y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres, (CONAVIM), quien indicó durante la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador que solo en 50 por ciento de los casos de feminicidio en México se llega a una sentencia, pero la impunidad alcanza el 98 por ciento en algunas entidades.

Unas chicas de la zona oriente del Estado de México de no más de 20 años, salieron de sus casas vestidas con camisetas color lila para abordar una combi para llegar al Metro y dirigirse a la zona centro de la Ciudad de México.

A su corta edad, ya saben lo que es la violencia de género. Platicando con ellas, tímidamente salió un caso, pero tras esa experiencia comenzaron a salir otras.

“A mí el maestro de música me comenzaba a mandar mensajes de que si estaba bonita y no sé qué tanto”, comentó una de ellas. Mientras otra de ellas confesó que muchas veces quiere llevar falda, pero se acuerda que irá sola en transporte público ese día y lo cambia por un pantalón porque una vez un tipo intentó meter su mano.

“A mí un día se me acercaron unos tipos en un coche y me dijeron: súbete, vamos a una fiesta; me eché a correr, estaré chiquita, pero no pendeja”, agrega otra.

A unos kilómetros de donde se reunieron las jóvenes, fue hallada la Beba de Aragón, una pequeña de unos dos años que fue abandonada en una maleta el día 28 de julio sin que hasta el momento se sepa su identidad.

En el Metro Tepalcates se reunieron con mujeres provenientes de la zona oriente del Valle de México. Se trata del Colectivo Nos Queremos Vivas Neza, el cual surgió en el año 2017 ante el hartazgo provocado por los feminicidios de la zona oriente, la zona conocida como la zona roja y se ubica entre los límites entre el estado y la Ciudad de México.

Así, la marea de mujeres fue creciendo desde varios puntos de la ciudad. La pregunta constante de por qué marchan, por qué pintan, la respondieron durante su camino, con pancartas, con consignas. “Solas no nos escuchan, si somos pacíficas, menos”, expresa una joven estudiante de la UNAM, para quien la lectura es su pasión y hasta antes de la pandemia se reunía con sus compañeras para debatir varios temas, el feminismo, uno de ellos. 

En cada mujer que pisó la Plaza de la Constitución se guarda una historia, algunas de las cuales fueron reveladas ante otras asistentes que les gritaban ¡No estás sola! Y a cada palabra que salía de los labios de las víctimas, la marea conformada por madres, estudiantes, indígenas gritaba más fuerte.

"¡No me importa contagiarme de COVID, cuando me indigna la muerte de nuestras hijas!", expresó una madre de familia mientras sostenía la fotografía de su hija, abrazándola como si fuera ella en carne y hueso.

 

 

 

Más y más casos salían cuando ahí, en el Zócalo, los asistentes se percataron de una trifulca entre policías y manifestantes. “¡La noticia son los casos de quienes han sido violadas o desaparecidas, no son los muros pintados!”, decían mientras algunos se dirigían a tomar las fotos de los destrozos y los enfrentamientos.

Mujeres encapuchadas quitaron las vallas metálicas y se enfrentaron a las poolicías, quienes se refugiaron en sus escudos. De inmediato, arrojaron las gases pimienta y el Zócalo comenzó a verse rodeado.

Al percatarse de la situación, las mujeres continuaron con los testimonios, pero de manera más apresurada, no querían verse inmicuidas en problemas. "¡Nos están encapsulando! Vámonos agrupando para salir por 5 de mayo", dijo una de las manifestantes a través de un altavoz.

Fue entonces cuando un grupo de jóvenes tomaron los escudos de los policías y con ellos hicieron una fogata alrededor de la cual danzaron mientras gritaban -¡México misógino… ¡No somos histéricas, somos históricas!-

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