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“La educación debe pensarse con una mirada más allá de la pandemia”

La emergencia sanitaria global aceleró muchos de los procesos de innovación educativa que ya estaban en marcha, pero comparados con otras industrias, tiene rezagos su digitalización, señala a Crónica José Escamilla de los Santos, Director de Innovación Educativa del Tec de Monterrey, en el marco del congreso CIIE, que se realizará del 14 al 18 de diciembre de forma virtual

“La educación debe pensarse con una  mirada más allá de la pandemia” | La Crónica de Hoy

José Escamilla sostiene que el aprendizaje continuo a lo largo de la vida es un componente de la educación en el futuro.

La pandemia de COVID19 hizo evidentes los grandes rezagos en digitalización que tiene gran parte de la educación en todo el mundo. Surgieron soluciones muy valiosas pero hay que ir más allá y pensar cómo será la educación del futuro, sin limitarnos a la coyuntura  de la emergencia sanitaria.Así lo explicó a los lectores de Crónica José Escamilla de los Santos, Director de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey.

Sus reflexiones ocurren en una conversación telefónica con este diario que sirven para  anunciar que más de 250 conferencias sobre innovación educativa serán puestas en línea para consulta de todo el mundo como parte del Séptimo Congreso Internacional de Innovación Educativa (CIIE) que organiza el Tec de Monterrey —institución galardonada con el Premio Crónica 2020 en Comunicación Pública— y en el que participarán rectores, catedráticos e investigadores de educación de los cinco continentes, del 14 al 18 de diciembre.

El meollo o quid del asunto es qué hará la humanidad en los próximos años para poder transmitir los mejores conocimientos, adquiridos con gran esfuerzo, en el accidentado y complejo puente generacional. Esta es la tarea que intenta resolver cada día la profesora y el profesor que están frente a un grupo y que, en una visión más amplia, encara cada generación que sabe que terminará por extinguirse y que debe transmitir lo comprendido a una generación que inicia su propio recorrido. 

Estudiantes universitarios estresados y solitarios; profesores frustrados y enojados, además de un modelo de enseñanza con muchos síntoma de agotamiento, hacen evidente que los sistemas educativos del futuro requieren mucha innovación y considerar como un elemento central la salud socio-emocional de todos los participantes. Un mes antes de que explotara la pandemia de COVID19 estas fueron las conclusiones del Congreso CIIE2019 que ya había identificado que innovar en educación es una urgencia mundial.  En ese encuentro se reunieron, en el Campus Monterrey del Tec de Monterrey, tres mil 600 estudiantes, profesores e investigadores de 23 países. 

Un año después, el periódico Crónica tiene oportunidad de conversar con una de las personas claves en organizar el encuentro anual en el que se evalúa y analiza cómo lograr que el conocimiento humano fluya entre generación y generación. Antes de hablar sobre el futuro, se pide al directivo del Tec colocarse mentalmente “en situación” y reflexionar sobre cómo algunos problemas de innovación educativa que hace un año eran teóricos hoy son reales y palpables:

—Hace un año los conferencistas asistentes al Congreso CIIE 2019 ya decían que la educación del futuro no se impartiría en aulas y que se usarían más las herramientas de comunicación a distancia ¿La pandemia de COVID19 precipitó esa predicción?

— Es una pregunta que tiene mucho matices. Efectivamente, la pandemia aceleró muchos de los procesos de innovación educativa que ya estaban en marcha, pero también pudimos ver que, comparados con otras industrias, la educación tiene rezagos en cuanto al proceso de digitalización. Hubo industrias que ya tenían camino avanzado en la transformación hacia la digitalización, pero a la educación le impactó de manera diferente la pandemia. A muchos actores les obligó a aventurarse a terrenos de los que no sabían nada y esto hizo que muchos de los que trabajamos dentro de educación y educación superior nos sintiéramos obligados a aventarnos sin saber nada más que la necesidad de fortalecer el músculo, buscar cómo innovar para cumplir nuestras tareas y desarrollar nuevas ideas con mucha rapidez. Tradicionalmente, la educación no se ha movido tan rápido, pero hemos logrado hacer algunas cosas muy interesantes y lo que debemos buscar es ir más allá de la emergencia y estar trabajando para obtener efectos de muy largo plazo. 

El CIIE es un foro académico donde se presentan por primera vez resultados de algunas de las investigaciones más ambiciosas sobre mejoras y eficacia para el proceso educativo. En 2020, como resultado de su convocatoria recibieron 763 contribuciones de 29 países.  Cada contribución recibida fue sometida a la revisión de tres evaluadores. Como resultado de este proceso de evaluación se seleccionaron para ser presentadas 263 contribuciones que contaron con al menos dos aceptaciones por parte de sus evaluadores.

— ¿Revisarán el efecto de la pandemia en la innovación educativa en este Congreso del Tec?

—Sí. Vamos a trabajar con varios enfoques. Por ejemplo, vamos a trabajar con un enfoque latinoamericano, con la perspectiva de rectores de universidades de Guatemala, Ecuador y Brasil sobre la respuesta de sus instituciones frente a la pandemia, el uso de la tecnología y la experiencia de sus docentes. Pero también tendremos una mirada más internacional gracias a la voces de rectores y autoridades de universidades e institutos de Qatar, India y África. Lo que queremos es aprovechar la experiencia y el conocimiento de ellos para pensar juntos cómo debemos imaginar la educación superior después de la pandemia. Tocaremos temas de los que no se ha hablado suficiente, como las colaboraciones público-privadas en la educación. Analizaremos ejercicios de innovación educativa en Chile, Portugal y Colombia y hablaremos de cómo la educación no sólo cumple con fines tan claros como la incorporación de jóvenes al mercado laboral. Ejemplo de ello son dos conferencias magistrales sobre las coaliciones de universidades que trabajan alrededor de los Objetivos de Desarrollo Sustentable que ha acordado la Organización de Naciones Unidas para el año 2030.

EDUCACIÓN PARA TODA LA VIDA.

Ingeniero en Ciencias de la Computación, egresado del Tec de Monterrey, José Escamilla  obtuvo su Doctorado en el Instituto Tecnológico de Grenoble, Francia. Es experto en administración de la innovación y en el diseño, gestión, implementación, evaluación e investigación de programas de aprendizaje en línea o e-learning, y aprendizaje móvil o m-learning para educación continua y educación superior.

“La inmersión en el mundo laboral es un tema que nos preocupa, pero al estudiar las conexiones entre la educación y el mundo laboral vemos que hay otro tema muy importante que es el llamado life long learning o el aprendizaje continuo que todas las personas requerimos a lo largo de nuestra vida. Para explicar este tema hay que decir que ya sabemos que en los próximos años se van a crear nuevos empleos que no existían y hay empleos que dejarán de existir. Entonces debemos tener personas preparadas para aprender a aprender, es decir, personas que sean capaces de reinvenrtarse frente a los cambios por venir. Este año, precisamente, nos ha enseñado que hay formas distintas de hacer las cosas y esperamos poder analizarlo con personas de más de 23 países. 

En 2019 tuvimos tres mil 800 participantes al Congreso CIIE, pero este año la pandemia ha generado algo que puede ser un ventaja, el hecho de que no es necesario viajar a Monterrey. Esto nos obliga a trabajar diferente, pero no se va a impedir el intercambio ni el networking. Seguiremos con las conferencias magistrales, los talleres e impulsando el aprendizaje globalizado, trabajamos mucho en favor de la internacionalización del aprendizaje. Hay también otra ventaja adicional: se van a grabar 16 conferencias magistrales y 250 conferencias que se van a impartir simultáneamente. Esto permitirá que muchas personas interesadas que antes no podían acudir a las conferencias simultáneas ahora puedan escucharlas”, explicó Escamilla de los Santos.

CAMBIO IRREVERSIBLE.

Algunos de los cambios que se han acelerado en la educación, a raíz de la pandemia, ya habían sido predichos en anteriores ediciones del Congreso CIIE. En 2019, la Universidad de British Columbia, de Canadá, informó que había puesto en marcha un análisis prospectivo de cómo será la educación superior dentro de 100 años y una de las tendencias más claras que encontró fue que para el siglo XXII las universidades no tendrán aulas y prevalecerá la educación a distancia y modular. Así lo explicó hace un año a los lectores de Crónica el doctor Santa Ono, presidente de esa universidad canadiense, que tiene 64 mil alumnos, siete profesores ganadores del Premio Nobel y está clasificada entre las 30 mejores del mundo.

También en ese encuentro se puso mucha atención al tema de la salud emocional de los estudiantes, como un elemento indispensable para comenzar a construir un proceso de educación. En todo el mundo aumentan los datos de que la salud emocional de estudiantes y profesores universitarios está dañada por el estrés. Pero el estrés tiene diferentes causas, como la frustración, la envidia, la depresión y el aislamiento social, según explicó el director del  Centro de Inteligencia Emocional de la Universidad de Yale, Marc Brackett.

“Esto está ligado con que dentro de las universidades siempre estamos haciendo comparaciones sociales y los propios estudiantes se comparan con lo que sus padres lograron o con lo que sus padres esperan que ellos logren. De esta forma, en la Universidad de Yale hemos medido que la falta de herramientas para tener buena salud socio-emocional hace que el estudiante estresado falle en cinco áreas: 1) Reduce su atención y memorización; 2) Duda más en la toma de decisiones; 3) Experimenta deterioro en la calidad de sus relaciones; 4) Tiene rasgos evidentes de afecciones en salud física y mental, y 5) baja mucho su creatividad”, dijo el investigador y autor del libro “Permiso para sentir” sobre educación universitaria.

En esa misma sesión, el entonces presidente del Tec de Monterrey, Salvador Alva, dijo que aunque el cambio genera miedo en todos los participantes del proceso educativo, incluyendo a padres, estudiantes, profesores y autoridades, las nuevas generaciones no merecen que se les enseñe con modelos y sistemas del pasado.

“Sabemos que los cambios surgen de la sociedad civil, pero sin educación de calidad la sociedad no puede ser verdadero factor de cambio”, indicó el líder de la institución, la cual desde el pasado lunes ha reunido a 37 rectores de algunas de las universidades más importantes del mundo. Entre ellos destacaron ocho rectores o vicerrectores de universidades que figuran en el top 200 del QS World University Ranking 2020, como el MIT, Harvard, Yale, Edimburgo, California, British Columbia, Alberta y Ciudad del Cabo.

Al poner sobre la mesa estos elementos de análisis, el Director de Innovación Educativa del Tecnológico de Monterrey vuelve a decir que la innovación tiene que pensarse más allá de la pandemia. 

“Hoy más que nunca tenemos que hablar del largo plazo y no quedarnos detenidos en el corto plazo. Un ejemplo muy claro es la necesidad de reflexionar en la educación continua. Todavía hay muchas cosas que deben cambiar para mejorar nuestro trabajo”, indicó Escamilla de los Santos.

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