Escenario


Jarana Beat une las raíces de diversas culturas musicales en "Vibración por Simpatía"

Entrevista. El músico e investigador mexicano Sinuhé Padilla-Isunza, lidera este proyecto en Nueva York, en con la intención de generar una comunidad que conecte la música del pasado con los sonidos de hoy

Jarana Beat une las raíces de diversas culturas musicales en

Foto: (Especial) En 2011 la banda editó su disco debut ¡Echapalante!, luego fueron siete años de más investigación para su actual producción.

“La música no necesita pasaporte ni entiende de idiomas o nacionalidades”, bajo estas palabras el músico, bailarín e investigador mexicano Sinuhé Padilla-Isunza, es que se ha convertido en uno de los más destacados músicos que representan el folclor mexicano en Estados Unidos, especialmente el son jarocho, gracias al trabajo con su grupo Jarana Beat.

Si bien es cierto, que la comunidad latina que radica en el país vecino ha escuchado al son jarocho desde los años 50, gracias a las películas de la Época de Oro, y, posteriormente, Richie Valens lo popularizó fusionándolo con el rock and roll en “La bamba”, no ha sido hasta el nuevo milenio que el movimiento jaranero y fandanguero comenzó a florecer, en ciudades como Los Ángeles, Chicago, Austin, Seattle o Nueva York, en tiempos en donde se ha simbolizado a la música mexicana casi, solamente alusiva al mariachi. Es justo en esta última donde nace el grupo de Padilla-Isunza, una ciudad en la que radica definitivamente desde hace un par de años.

“Sí, pues esa semilla viene de familia. Mi madre es coreógrafa, siempre había músicos en casa; y el contacto con la música estuvo presente, en la casa de la abuela, que era muy bohemia; mi abuelo tocaba la guitarra, el acordeón y eso me ha acompañado hasta hoy. Aunque mi formación en realidad empezó por viajes en México y otros países de los cuales me hizo dedicarme a ella, y ha sido mi principal formación”, enfatizó.

El mexicano, nacido en la Ciudad de México, en mayo de 1978, se interesó desde muy joven en la música y la danza: su formación comenzó en 1986. Tras aprender sobre la cultura sacra azteca, en 1995 comenzó a fusionar su conocimiento con ritmos como el jazz, la música afrolatina, el folk mexicano y la trova. Más aún, su pasión lo ha llevado a investigar la música tradicional de España por sus raíces árabes y andaluzas (en donde formó parte de la asociación cultural y grupo musical Unidos do Zum-Zuêh); Brasil, Uruguay, Argentina, Chile, Perú y Bolivia. En la mayoría formó parte de grupos musicales afines.

En México, por ejemplo, formó Pelambre o Germinal, pero ha sido en Nueva York donde dio vida a Jarana Beat, que ha logrado convertirse en un abrazo cultural entre los latinos y los estadunidenses: “La música es su gente y su cultura, y todas ellas tienen sus orígenes en diversas ancestralidades compartidas, pues en este mundo, toda cultura en algún momento de su historia ha tenido que emigrar”, se lee en la página de la agrupación en un texto firmado por él.

“El que va lejos, el que no puede volver, el que extraña, el que tiene nostalgia, siempre tendrá en la música un cobijo que a través del sonido estimule su mente y espíritu para sentir la cercanía hacia lo añorado, para revivir la felicidad de lo compartido y recompartirlo nuevamente sembrandolo en una nuevas tierras donde se pretenden cosechar nuevos años y nuevas vivencias”, añade.

Hoy, la banda se conforma de músicos y bailarines profesionales de México y de todas partes del mundo, donde presentan una propuesta que respeta y mantiene vivo lo tradicional y al mismo tiempo nos traen su esencia única de folklore contemporáneo. Se llaman son, bullerengue, chacarera, festejo, huapango, danzón… pero también se llaman hip-hop, salsa, jazz. Tienen un pie en la tradición y otro en la contemporaneidad.

“Venimos de un país de tradiciones y hay que recrearlas, no hay que encerrarse en el que las tradiciones que trae uno se tienen que hacerse idéntico a los lugares de donde vienen, si hacemos un fandango jarocho, claramente no sonará igual un fandango jarocho en Tlacotalpan; y eso es lo interesante que las tradiciones cuentan nuevas historias. Nuestras canciones cuentan nuestras historias que se nutren de la cultura colectiva”, resaltó Sinuhé Padilla, en entrevista con Crónica Escenario.

En 2011 la banda editó su disco debut ¡Echapalante!, luego fueron siete años de más investigación. En 2019 comenzó el viaje hacia un nuevo material, los dos primeros EP de su álbum Vibración por Simpatía: Tze Ollin-Movimiento I, Ome Ollin -Movimiento II, y está última entrega Yei ollin. Tres movimientos o capítulos que tomaron la forma de tres discos cortos. El más reciente, lanzado el pasado 2 de febrero, fecha que se celebra a la Virgen de la Candelaria, patrona de los jaraneros.

Se trata de un disco conceptual, que es definido como un documento sonoro. Imágenes de años de convivencia cultural en el que cerca de 55 músicos de diversas procedencias y estilos se involucraron. La nueva placa discográfica del músico afincado en Bronx, es una obra que expresa los sonidos de un México con paisajes folclóricos que crean ecos en una sola voz.

“Los que han pasado por la agrupación dejan un pedazo de alma, hay muchos músicos que han aportado y dejan su semilla, de varias nacionalidades; y que bueno ahora en este nuevo disco vibran por la simpatía”, destacó y enfatizó que no solo se trata de música, “es más que eso, es un colectivo que al unísono forman una misma voz”, añadió.

El título del álbum, Vibración por Simpatía refiere a las emociones provocadas por la música, y que a uno lo hacen sentir: vibrar. Con los años han sabido pulir su discurso cultural, la música acompaña, reconforta y une nacionalidades: “El compromiso de hacer música está con la comunidades, eso no debe de olvidar, nosotros intentamos crear un mensaje de diversidad, por eso, desde muchas maneras, intentamos dar mensajes de preservar las tradiciones”, detalló el músico.

Jarana Beat interpretan música desde sus orígenes para cruzar fronteras y expresar cantos que te recuerden que la nacionalidad no es propia de una lengua; sino de una musicalidad. Sus canciones se recrean en un contexto urbano y cosmopolita que se reencuentra con sus folclores: “El hacer este disco es un documento sonoro, es el soundtrack de nosotros; es decir es la banda sonora de nuestra comunidad”, expresó.

Finalmente, el hacer el álbum fue orgánico, el tiempo no estuvo encima. La intención era capturar el talento de artistas para unificar culturas y poder representar sonidos mexicanos, en una ciudad tan proliferante como lo es Nueva York: “El disco es un homenaje a nuestras raíces, a las culturas, a nuestros compatriotas para representar aquellos que tienen una voz”, concluyó.

Conoce un poco de esta gran agrupación:
 

 

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