Escenario


El Pirulí y Charmín Correa

El Pirulí y Charmín Correa, dos grandes exponentes de la música mexicana

El Pirulí y Charmín Correa | La Crónica de Hoy

Originario de la Ciudad de México, pero eterno enamorado de Puerto Vallarta y también de Verónica Castro, Víctor Manuel de Anda Iturbe o Víctor Iturbe "El Pirulí", nace el 8 de mayo de 1936, baladista romántico representativo de toda una época y para muchos, uno de los últimos artistas del género.

Su mancuerna artística fue Benjamín Correa o Chamín Correa, "El Requinto de América" con quien grabó una buena parte de su discografía. Víctor aunque sabía del potencial de su voz, inicia su carrera en Acapulco, a principios de los años 60, pero no cantando, sino como payaso acuático en un show de esquís, un arriesgado trabajo que lo lleva al hospital, luego de una tarde en la que sufre aparatoso accidente que lo lesiona en la columna, por lo que su vida da un giro inesperado. En esa actividad surge el apodo de “El Pirulí”, ya que dentro de la rutina de payaso, tenía que caer al agua, pero un día no lo hizo como se había ensayado y al no saber nadar hizo mil malabares que motivo la risa de la gente, ajena al drama que en realidad se estaba viviendo. El narrador del espectáculo solo atinó a decir "Parece un pirulí” por lo delgado del muchacho en aprietos. 

Decide cambiar de playas y viaja a Puerto Vallarta, en donde consigue trabajo ya como cantante en el Hotel Posada Vallarta. La musa y lo duro de la vida hasta entonces, lo motivan a comenzar a escribir, surgiendo a finales del primer lustro de los 60, su primer álbum, "Noches en la Posada Vallarta" agradeciendo de esta manera las bondades brindadas por los dueños de la hostería. 

El tema que más destaca es justamente "Puerto Vallarta". El acetato no estaba precisamente dedicado al mercado de la música, se pensó originalmente como un regalo del hotel para los clientes a finales de 1964, pero por error se imprimieron más discos de los que se requerían, así que Jorge Lemus decide ponerlos a la venta en sus tiendas de discos, por lo que sin promoción radial, solo de voz en voz, el disco comenzó a ser un "boom".

Su padre se dedicaba a labores del campo y rancho, por lo que creció en ese ambiente charro y ya de pequeño, gustaba de montar a caballo, fijando entre sus objetivos de vida, el llegar a tener su propio rancho. “El Pirulí” fue un gran promotor de Puerto Vallarta, llegando a desembolsar fuertes cantidades para organizar las "Fiestas de Mayo" pero también, para formar hogar al casarse con una bella vallartense.

Con el tema en Guadalajara y poco dedicado a los viajes por su trabajo en Vallarta, Víctor desconocía que Jorge Lemus había hecho labor de promoción al llevarle el material a Alejandro Díaz, dueño de la cadena de estaciones de radio "Ondas de la Alegría", programando “Confidencias de amor”, una canción que quizá Ud. recuerde por su letra: "Yo ya te iba a querer, pero me arrepentí, la luna me miró, y yo la comprendí...", justo un día que vino a rehabilitación a Guadalajara, en el taxi escuchó su tema a lo que curioso, le preguntó al operador por el tema, este le comentó que era un éxito de un autor de Vallarta. 

Surgen también de su inspiración temas que son fundamentales en el género, "Mi segundo amor", "Motivos", "Verónica" (dedicado a Verónica Castro), "Soy lo prohibido" o "Yo lo comprendo".

Pero el éxito solo era estatal y aunque la televisión y la radio lo posicionaron en el gusto del público, había que llegar a la Ciudad de México y "El Café Ipanema" se entera del éxito en Jalisco y lo contrata en 1967, fue tal el triunfo, que por momentos el sitio se mostraba como sería competencia para el otro lugar símbolo de la música en vivo, "El patio".

Canal 2 se da cuenta del éxito del cantautor y es invitado por Paco Malgesto, alternando desde ese momento su vida entre la capital de la república y Vallarta. En Guadalajara, Televisa lo invita a trabajar en sus pantallas y se graba, a mediados de los 80, “Un canto desde Guadalajara”, realizado tanto en locaciones tapatías como en su rancho, hasta donde viajaban técnicos y elenco. 

Fue uno de los más cooperativos compositores para el Festival OTI, ya que en cada edición había temas de él, participando también como intérprete y aunque nunca ganó, se tienen registradas por lo menos 8 participaciones destacadas. En el OTI 86 de Guadalajara, también participa como conductor de los especiales que Mario Sánchez Mejía, Director de producción de Canal 4, realizó con motivo del majestuoso evento realizado en el Teatro Degollado.

El profesionalismo era parte de su lema personal, dejando huella y ejemplo de ello en diversas ocasiones, lo mismo subiendo a los aviones en cuanto llegaba a un aeropuerto para cumplir hasta tres compromisos en un día o cantando a viva voz cuando por cuestiones técnicas, había fallas en los micrófonos.

 

Aficionado a los aviones a control remoto, también le gustaban las alturas, lo mismo volando en planeadores, aviones ligeros y hasta que logró comprar su propio avión y un globo aerostático, afición ésta que dejó al casi morir porque el artefacto golpeó una torre de alta tensión. Manuel Santos, su amigo de aventuras y copiloto, murió en el accidente. Enrique Guzmán también se salvo.

Iturbe deja los aires y dedica más tiempo a “El Jilguero”, como llamó a su rancho dedicándose a la siembra y cultivo del nopal, se dice que las tortillas de nopal son una idea de él.

Ante una muerte nunca esclarecida el 29 de noviembre de 1987 y al no ser el tema objeto de este baúl, mencionaremos solamente que fue muy una nota que se difundió ampliamente por la importancia de la víctima y el hueco que dejaría a la música romántica mexicana. Le sobreviven su esposa, Irma e hijos, Lucy y Víctor Manuel.

Pero gran parte del éxito se debió también a la mancuerna profesional con Chamín Correa, quien funda en 1951 el trío musical "Los Tres Caballeros" junto con Roberto Cantoral y Leonel Gálvez. 

El trío cobra notoriedad con su primer álbum en donde temas con “El reloj” y “La barca" de la autoría de Roberto, se convierten en éxitos radiales.

Acompañó lo mismo a Flor Silvestre que a Lucía Méndez, Enrique Guzmán, Rocío Dúrcal, Gloria Estefan o Julio Iglesias.

Desde luego, Luis Miguel no podía faltar, por lo que en 1991 participó junto al maestro Armando Manzanero en los arreglos musicales de "Romance". Uno de los más grandes músicos que dieron seguimiento a la época musical que había sido impulsada por el cine mexicano.

Víctor fue muy reconocido por lo polifacético, nunca le dijo no a algún proyecto, aunque ello lo llevara a complicar las agendas, por lo que tampoco se quedó con las ganas lo mismo de cantar que de componer, ser altruista o promotor turístico, sembrar con sus propias manos o conducir programas de televisión. Su indiscutible voz y talento, han trascendido el tiempo y las fronteras. 

Por ahora y como siempre y no sin antes desearle un nuevo año pletórico de salud, trabajo y energía, arrivederchi.

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