Opinión


El inmortal Antonio Velasco Piña 

El inmortal Antonio Velasco Piña  | La Crónica de Hoy

El 27 de diciembre del año pasado dejó de latir el corazón del maestro Antonio Velasco Piña minutos antes de haber comunicado a sus familiares y amigos que lo dejarán a solas porque deseaba entrar en el Gran Silencio. Don Antonio fue el autor que revolucionó por completo la comprensión de la historia sagrada y dio los fundamentos para el despertar de la consciencia de México, sus obras se han traducido en distintos idiomas y su escuela filosófica se ha expandido en distintas partes de México y del mundo creándose grupos de estudio, múltiples calpullis, círculos de danza, activistas, promotores culturales, otros autores, cronistas, movimientos mexicanistas, etc. 

Entre las obras que se destacan: Regina, Tlacaélel, El Círculo Negro, La Guerra Sagrada de la Independencia, Ángeles Guerreros, Aníbal y Escipión, Cartas a Elizabeth, El Palacio Sagrado, Dos Guerreros Olmecas, El Retorno de lo Sagrado, El retorno de las Águilas y los Jaguares, Hombres que Quieren Ser, Cartas al Testigo, entre otros. 

Todos y cada uno de sus escritos están sólidamente documentados, así como muchos de ellos son basados en vivencias propias como testigo de distintos procesos de la historia. 

Dentro de los muchos legados que Toño nos dejó fue la desmitificación de la muerte, aseguraba haber comprendido la lección de que la muerte no es más que una simple ilusión, gracias a su caminar con grupos de las madres y familiares de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, creencia que reflejó en sus libros, múltiples conferencias, incluso hace poco, tras la partida de su amada esposa Gabriela, se reafirmaba esa convicción. 

La idea que el Maestro Velasco Piña tenía sobre la muerte fue la lección más trascendente, entender a la muerte como una simple ilusión es lo que sostiene la eternidad del espíritu. 

Las batallas y guerras sagradas, las marchas, caminatas, sacrificios de grandes mujeres y hombres, toques de campana, entre otras historias que narró y caminó, fueron siempre para enaltecer y dignificar al espíritu. Esta visión a muchos nos redimensionó en nuestro tiempo y espacio e hizo que asumiéramos nuestra misión de vida como mexicanos. 

Mientras le dábamos el último adiós a su cuerpo, pudimos ser testigos de como esta noción de la muerte se apoderaba de nosotros, sintiendo a Toño tan vivo como siempre. La palabra amor es la clave, su raíz latina quiere decir a- sin y mort- muerte, lo sin muerte, quien vive en el amor como Toño, nunca muere. 

Las palabras que hoy son plasmadas en este espacio son insuficientes para describir y honrar todo el legado del maestro Velasco Piña, sin embargo no hay la menor duda que conforme pasen los días habrán muchos espacios más que hablen del extraordinario ser que fue y sus grandes enseñanzas, así como veremos el surgimiento de nuevos movimientos, se erguirán monumentos en su honor y a su obra, no solo porque lo merece, sino porque lo necesitamos en los vaivenes de estos tiempos. 

La muerte es sólo el inicio, su amor, su escuela, su legado, echó raíz y, frente a un presente tan adverso para la humanidad y nuestro país, los Velazcopiñistas, Reginistas y los auténticos mexicanos, tenemos la Gran Obra de frente, salvaguardar el espíritu de México y honrar lo sagrado femenino.

 

Mi esposa Colibrí y su servidor les deseamos un feliz 2021. 

César Daniel González Madruga “El Siervo”

@CesarG_Madruga con la colaboración Martha Adriana Morales Ortiz “Colibrí”

@witzilin_vuela

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