Escenario


Diego Maradona, crack y estrella de cine

Especial. Crónica Escenario hace un repaso del legado del fallecido futbolista por la pantalla grande, desde ¡Qué linda es mi familia! hasta los proyectos por venir

Diego Maradona, crack y estrella de cine | La Crónica de Hoy

Foto: (Especial) Imagen de Maradona junto al cineasta Emir Kusturica, en Cannes.

Luis Sandrini fue un actor muy famoso en Argentina. En 1980, recién cumplidos 75 años se le pudo ver en una película cómica llamada ¡Qué linda es mi familia!, en cuya trama da vida a un padre de familia que no ve con buenos ojos que su hijo, interpretado por Palito Ortega (quien además de músico fue actor y director en esta película). 

El personaje de Sandrini además es el dueño de un club de fútbol. En una escena va de visita a supervisar el entrenamiento del club con el rumor de que se había integrado “¡Un fenómeno! ¡Nació para ser una estrella!”. Al verlo se acercó a él y le promete que mientras él sea presidente no lo van a vender, pero que después del mundial él tenía derecho a elegir. El pibe de camiseta y medias rojas con pantaloncito azul, la cabellera negra y ondulada, se lo agradece sinceramente: “Gracias. Yo no me quiero ir nunca del barrio. Acá tengo a mis amigos, mi familia”, fue la respuesta del joven jugador. 

Aquel personaje de futbolista prometedor fue un espejo de la realidad, pues se trataba de un tal Diego Maradona que por ese momento llevaba un puñado de temporadas en el foco del fútbol argentino con Argentinos Juniors. Aquel cameo del futbolista, que falleció este miércoles, se convirtió en la primera aparición en la pantalla grande de poco más de una decena. 

Como actor llegó a aparecer en algunos programas televisivos y en cine solo se le vio casi dos décadas después en la extravagancia fílmica que unió a los dos máximos referentes argentinos del fútbol y el tango, con El día que Maradona conoció a Gardel. Dirigida por Rodolfo Pagliere se centra en la liberación del alma del joven Carlos Gardel, que había hecho un pacto antes de su muerte, y en su búsqueda en Buenos Aires se encuentra con la ayuda inestimable del Pelusa, quien lo conoce gracias a un relojero y a un editor televisivo.

También apareció en Tiffosi (1999). En su libro Due Balls… di Natale , el director Neri Parenti habló de su experiencia con el fallecido Diego Armando Maradona en el plató de su película episódica que cuenta de una manera irónica la pasión por el fútbol de algunos fanáticos acérrimos, y sigue cuatro hilos narrativos diferentes que se desarrollan alternando, todos vinculados a un encuentro en particular: “Estaba en su período más oscuro, cuando tenía problemas con las drogas y estaba rodeado de personajes turbios. Aceptó solo por dinero y con dos acuerdos: decidiría, incluso de repente, cuando estuviera disponible y sin escena con la pelota excepto el teaser”, dijo el director.

“Organizamos dos tripulaciones de 12 horas cada una. Yo, en alerta constante. Diego estaba en parte consciente de su condición y se disculpó: todos lo amaban. Tan pronto como llegó, toda la tripulación cobró vida y comenzó a trabajar en la escena. Luego, sin ninguna explicación y sin razón aparente, se fue y todo se detuvo, y nadie sabía cuándo regresaría”, añadió.

Ha sido el trabajo documental donde mayormente se le ha visto, sobre todo para programas deportivos de televisión, pero en la pantalla grande han llegado algunos documentos de sumo interés. Javier Vázquez realizó en 2005, Amando a Maradona, un repaso sobre la vida de Diego en Cuba y abordó el fanatismo de sus seguidores en todo el mundo. 

Un año después, Carlos Sorín también estrenó El Camino de San Diego, enfocada en el período en que el astro fue internado por problemas cardíacos, y miles de personas se movilizaron hasta el hospital donde estaba siendo atendido. En 2007 el filme italo-argentino de Marco Risi, Maradona, la mano de dios, protagonizada por Marco Leonardo en la piel de El Diego y Julieta Díaz en la de Claudia Villafañe, relató en clave de ficción la vida del futbolista. 

Sin embargo son dos los filmes documentales más reconocidos: los realizados por el británico Asif Kapadia (Diego Maradona, 2019) o el serbio Emir Kusturica (Maradona, 2008). El primero mencionado es una reveladora y frenética obra sobre los polémicos años del argentino en Nápoles, adonde llegó en 1984 tras la complicada etapa vivida en el Fútbol Club Barcelona. Allí renació de sus cenizas y llevó a un humilde club a lo más alto del Calcio italiano en dos ocasiones (1987 y 1990) mientras hacía a Argentina campeona del mundo (1986).

Pero en esa misma etapa ve cómo su vida personal empieza a tambalearse, con fiestas de tres días marcadas por la cocaína, un hijo no reconocido y sus amistades peligrosas con la Camorra napolitana, que le regalaba un Rolex de oro solo por acudir a sus eventos y posar para la foto.

Una de las obras de mayor repercusión internacional fue la que se llevó a cabo en 2008, Maradona by Kusturica. En el film, el cineasta serbio se propuso explicar qué representa el jugador para el mundo y quién es el hombre que está detrás. Para eso recorrió su infancia en Villa Fiorito, su carrera como jugador, el mejor gol de la historia y sus problemas con las drogas, además de acompañarlo en su experiencia como presentador televisivo en La Noche del 10 y su militancia política junto a Fidel Castro, Evo Morales y Hugo Chávez.

En 2013 los argentinos Ezequiel Luka y Gabriel Amiel estrenaron El otro Maradona sobre la historia de Goyo Carrizo, quien nace en Villa Fiorito nueve días antes que Maradona, comparten la pasión del fútbol en el potrero pero tuvieron caminos distintos. Cuatro años después el italiano Alessio Maria Federici estrenó Maradonapoli, un repaso por la vida del futbolista por la selección italiana de fútbol, mientras que en 2019 Netflix presentó la docuserie Maradona en Sinaloa, sobre la llegada de Diego a Culiacán, México, para dirigir a los Dorados en el corazón del estado dominado por uno de los cárteles más peligrosos de Latinoamérica.

En el aire quedan dos proyectos anunciados a bombo y platillo. Una serie de Amazon denominada Maradona: sueño bendito, que arrastra varias polémicas tras haber sido abiertamente criticada por los familiares. El otro es de Netflix, que iba a realizar la película Ha sido la mano de Dios, bajo la dirección de Paolo Sorrentino, desafortunadamente Maradona demandó al proyecto debido a que él no había dado permiso para usar su imagen, por lo que deja en incertidumbre, si llegará o se quedará en el olvido.

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