Bienestar


Diabéticos temen discriminación

Hay quienes no aceptan tener diabetes porque consideran que es una enfermedad que produce discriminación para laborar o acceder a un servicio médico

Diabéticos temen discriminación | La Crónica de Hoy

Especial

El desapego del paciente diabético al tratamiento para el control de la glucosa, tiene muchas aristas, por un lado está el hecho de que hay quienes no aceptan tener diabetes porque, es una enfermedad que produce discriminación “y es que si te la diagnostican te pueden negar el empleo, el servicio médico o un seguro de gastos médicos y entonces muchos no quieren decir que son diabéticos por discriminación”, señaló el doctor Fernando Lavalle, endocrinólogo, académico, investigador y jefe de la Clínica de Diabetes del Hospital Universitario de la Universidad Autónoma de Nuevo León.  

Indicó que algunos más no aceptan el diagnóstico, porque han visto los casos malos de la diabetes donde la gente fallece con ceguera, insuficiencia renal o una amputación y creen que les va a pasar lo mismo.  

Otro de los obstáculos que impiden un buen tratamiento adecuado, es que tenemos una cultura muy arraigada de utilizar medidas no farmacológicas para tratar de curar cualquier enfermedad, es como la “magia” del mexicano de pensar que puede curarse a base de algún té, una dieta, pero que realmente sabemos que no funciona.  

“Desde el punto de vista del impacto psicológico, es muy fuerte la parte en la que se le dice a una persona que tiene diabetes y la tendrá toda la vida, entonces, muchas veces eso produce rechazo y algunos pacientes no lo superan, y el problema es precisamente la no aceptación, o el rechazo al diagnóstico, es ahí en donde esa fase de aceptación a veces cuesta mucho trabajo con los pacientes”, señaló.  

Comentó que en el año 2000, se encontró que apenas casi 4 por ciento de los pacientes en México usaban insulina, y para el año pasado la cifra se había incrementado a 19 por ciento “cambio que ha sido muy importante, porque ya existen insulinas de nueva generación que reducen el riesgo de descontrol en los niveles de glucosa y porque médicos y pacientes, nos hemos educado en el uso de este medicamento”.  

Ello, pese a que mucha gente tiene la idea de que cuando te ponen insulina ya te queda un año de vida, porque les tocó ver el caso de algún familiar o conocido a quien se le prescribió insulina, pero fue cuando ya tenía daño renal y mucha gente cree que insulina es diagnóstico de muerte, pero la realidad es distinta ahora la gente acepta con mayor facilidad del uso de las insulinas.  

Refirió que Seguro Social, ISSSTE existen diferentes tipos insulina acorde a las características de cada paciente, pero todas son buenas, funcionan para bajar la glucosa, acaso con la diferencia es que algunas se corre menor riesgo de tener hipoglucemia como ocurre con la glargina (de nueva generación), pero, reiteró, no hay insulinas de mala calidad.  

A su vez, la doctora María Elena Sañudo, directora médica de Sanofi General Medicines en México, señaló que cuando un paciente diabético no tiene síntomas muy evidentes de la enfermedad, eso hace que abandonen el tratamiento “porque no desarrollan sintomatología importante, de ahí que un aspecto muy importante sea es la educación de su enfermedad”, que la conozcan y sepan cómo cuidar su cuerpo y poder conocer y controlar la enfermedad.  

En algunas encuestas que se han hecho, se ha observado que los pacientes diabéticos en muy poca medida recibían educación respecto a su enfermedad, y sólo alrededor del 10 por ciento habían recibido algún tipo de educación.  

La educación del paciente es relevante para que sepa que debe seguir su tratamiento y asistir al médico incluso con programas de soporte al paciente, lo cual permite que la adherencia que en ocasiones puede durar sólo tres meses, se incrementa hasta 9 meses de control, y en el mejor de los casos a varios años e incluso nunca suspenden.  

Ambos especialistas estimaron que si el paciente diabético tiene un buen control de la diabetes no tiene un riesgo incrementado de complicaciones en caso de enfermar de COVID-19.  

Con una hemoglobina glicosilada de menos de 7, detalló el doctor Fernando Lavalle, el organismo se comporta como una persona que no tiene diabetes “el problema es que el promedio en nuestro país de hemoglobina glicosilada es 9, entonces hay muchos diabéticos que tienen un alto riesgo de tener contagio y en consecuencia de desarrollar una enfermedad grave.  

Al respecto indicó que en el país, entre 2012 y 2018 pasamos de 6.4 millones a 8.6 millones de personas que saben que tienen diabetes y si a esto se le suman todos aquellos millones de personas que tienen diabetes y aún no lo saben “enfrentamos una gran crisis de salud para el país, y los cinco estados que tienen la más alta prevalencia de diabetes son: Campeche, Tamaulipas, Hidalgo, Ciudad de México y Nuevo León.  

El tema es de suma importancia, dijo, si se toma en cuenta que la alta prevalencia sigue siendo de hasta un 14 por ciento de la población adulta quienes ya reconocen que tienen diabetes y tienen por arriba de los 20 años.  

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