Bienestar


De mujer sumisa a activista en pro de los derechos de enfermos de VIH

En entrevista con "Crónica", doña Silvia comparte su testimonio y lo que ha significado para ella vivir con VIH desde que tenía 21 años

De mujer sumisa a activista en pro de los derechos de enfermos de VIH | La Crónica de Hoy

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Hace casi tres décadas, el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) le cambió la vida y lo hizo para bien. Aprendió a levantar la voz en defensa de sus derechos, aprendió a reconocer en el reflejo del espejo a una mujer valiosa, humanitaria, con un corazón tan grande capaz de ayudar a quienes como ella habían contraído este virus, que años atrás era sinónimo de muerte. 

Ella es Silvia Carmona Medina, activista y fundadora de Casa David, refugio para personas con VIH, de rostro serio, pero con tanto amor por ella misma y por los demás, que en la actualidad cuida y procura atención a quienes están solos con esta enfermedad, entre ellos su exmarido, quien sin saberlo hace 27 años era portador del VIH y la contagió. 

En entrevista con Crónica, doña Silvia comparte su testimonio y lo que ha significado para ella vivir con VIH desde que tenía 21 años.

“Cuando inició todo este camino de mi conocimiento con esta enfermedad, lo primero que más me impactó fue la bisexualidad de mi exmarido, éramos una pareja estable, pensaba que me iba a quedar con él por siempre, nunca pensé que debajo de mis sábanas hubiera entrado el VIH”. 

Era 1993, él comenzó a perder peso rápidamente, pasó de 80 a 50 kilogramos, algo no estaba bien, fuimos al médico y el diagnóstico fue demoledor, tenía el VIH, yo también di positivo, pero lo importante para mí en aquel momento era conseguir medicamentos que él necesitaba... Yo me comencé a tratar cinco años después. 

Fueron años de ardua lucha, en México no había instituciones que ayudaran a pacientes “sólo existía ConaSIDA, en Copilco; el doctor del IMSS me decía que sólo había medicamentos en Estados Unidos, Inglaterra y otros países más avanzados, pero no eran gratuitos... Recuerdo que él necesitaba Invinavir y AZT y encontré un letrerito en ConaSIDA, pero los vendían. 

EL INICIO DE UNA LUCHA, RINDE FRUTOS. “Ese fue mi primer contacto con los antirretrovirales, yo pensé que era como una cafiaspirina que se la iba a tomar y que ya mañana iba a estar bien; no sabía que debía tomarse de por vida”, en una época en la que no había apoyo, nadie decía nada ni exigía nada.... En ese momento fue el renacer de otra Silvia, me di cuenta que no debía quedarme callada”. 

En aquellos años eran puras negativas, sin medicamentos, sin apoyo, sin atención y sin instituciones de apoyo, “siempre decían: a ver cómo le hacen para conseguirlos (los antirretrovirales)”, esto llevó a que en 1995 naciera un movimiento del Frente Nacional de Personas Afectadas con VIH (frenpaVIH), y comenzaron marchas, plantones, con pasamontañas afuera del Siglo XXI y la Secretaría de Salud para exigir los medicamentos: “Te puedo decir que vi morir a mucha gente en espera de los medicamentos”. 

Aprendí a levantar la voz, a exigir el ejercicio pleno de mis derechos, gracias a todos los que participamos en aquellos años en movimientos, hoy tenemos medicamentos de primer mundo. 

MUJERES PIDAN EL USO DEL CONDÓN.  Silvia Carmona se autodefine como una mujer que fue sumisa y sometida a lo que decía su mamá, después su primer marido, y refiere que, todavía en la actualidad, miles de mujeres amas de casa están enfermas de VIH, por contagios de sus parejas, por lo que recomienda enfática: “hay que  negociar el uso del condón, no puede ser posible que sigamos aumentando el número de mujeres que enferman de un padecimiento que es perfectamente prevenible. 

Ahora que pase todo esto de la pandemia de COVID y concluya el confinamiento, advierte, nos vamos a dar cuenta de qué tamaño es el problema, seguramente habrá muchos casos más de amas de casa que den positivo al VIH, por lo que recomienda: “En la primera oportunidad que se tenga, hay que acudir a hacerse la prueba que se hace en muchas asociaciones y además es gratuita”. 

CASA DAVID, UN REFUGIO. La fundadora de “Casa David”, refiere que la bondad de su corazón y solidaridad hacia las personas contagiadas como ella, inició hace muchos años, cuando comenzó a brindar techo a quienes lo necesitaban “y les ponía colchonetas en la sala y en la cocina, para que pasaran la noche, a brindarles algún alimento, años después surge la oportunidad de fundar Casa David, que siempre fue muy sueño, tener una casa grande donde brindarles apoyo. 

Así, desde hace ocho años cuenta con un lugar en donde la gente no se siente discriminada, quienes son corridos de sus casas o quienes vienen a tratamiento médico el paciente y la familia no tienen dónde quedarse, en este lugar se les brinda acompañamiento, se les enseña en primer lugar que entiendan que tienen una enfermedad como cualquier otra, la importancia de tomar los medicamentos y llevar una vida completamente saludable, lo cual permite incluso llegar a ser indetectable, que es cuando la carga viral en el organismo no se puede identificar ya cuando se hacen exámenes de sangre. No llevar una vida saludable y no cuidarse, es cuando el Sida aprovecha, se tienen enfermedades oportunistas que aprovechan un sistema inmunológico debilitado y puede conducir a la muerte. 

Toda persona que tenga relaciones sexuales sin protección debe hacerse la prueba de Elisa, “y si sale negativo aprender a cuidarse en lo sucesivo, y si sale positivo acudir a los hospitales e iniciar su tratamiento de inmediato, que en la actualidad son tan efectivos que son de una toma diaria, no como en el pasado que llegamos a tomar hasta 40 pastillas al día. 

“El mensaje importante para los jóvenes, sin importar su preferencia sexual, es que aprendan a cuidarse, el uso del preservativo hace la diferencia. En el caso de los papás, si en el hogar hay diversidad sexual, que aprendan a entenderlos, a apoyarlos, que no los estigmaticen... A la vuelta de los años te puedo decir que veo al VIH en mi vida como una bendición: ahora soy una mujer empoderada, activista, me gusta ayudar a los demás, y tengo tres hijos maravillosos que me apoyan en todo y un marido excepcional y sé que soy tan valiosa como cualquier mujer”. 

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