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¿De las calles a las redes?

Un texto de Luis Octavio Vado Grajales

¿De las calles a las redes? | La Crónica de Hoy

Foto Especial

Es falsa la afirmación “o elecciones o pandemia”. Las elecciones deben hacerse aun con la pandemia, como ha sucedido en Francia, Corea del Sur, República Dominicana; y el pasado domingo, en Bolivia, Coahuila e Hidalgo.

Así nos enfilamos a las elecciones del domingo 6 de julio del año 2021. Ojalá, como decían antes, sea un “año del Señor”, porque éste no lo ha sido.
La periodista y profesora Fernanda Santos mencionaba (en uno de estos eventos llamados ahora “webinars”) que el COVID-19 actual ha obligado a cambiar la forma de hacer política en el sur de Estados Unidos, por referencia sobre todo a los grupos de latinos y latinas que salían casa por casa a promover la inscripción en el padrón y el voto a favor de determinada propuesta política.
Esto no se puede hacer ahora, ni en Estados Unidos ni en México. O al menos, deberá hacerse de otra manera; y para las campañas del año próximo,  tenemos como guía lo que sucedió en los recientes comicios de Coahuila e Hidalgo.

La posibilidad, aceptada generalmente, es la mudanza de las campañas presenciales al entorno virtual. De las calles a las redes, podríamos llamarla; pero esta posibilidad reconocida como la mejor, creo que ha sido considerada de una forma fácil y poco crítica.

Veamos: conforme con el INEGI, según su “Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2019”, en México el 70.1% de la población de 6 años o más es usuaria de Internet; las personas que lo utilizan en zonas urbanas son del orden del 76.6% y en áreas rurales llega al 47.7%. El 90% de las personas usa el Internet para obtener información.
En México alrededor del 25% de la población vive en poblaciones rurales, considerando como tales a los centros de población con menos de 15,000 habitantes.
Si consideramos este dato, cabe suponer que una campaña virtual tendrá mayor impacto en las ciudades que en el campo. Y, podría usted pensar, eso sería suficiente para ganar, lo que no necesariamente es cierto si nos atenemos a que la geografía nacional hace que algunos distritos electorales sean predominantemente rurales.

Por otro lado, el acceso y la utilización de las redes tiene que ver con la edad; en el caso de las personas de 55 años y más, sólo el 34.7% hace uso del Internet.
Sin embargo, el 92.5 % de todos los hogares en México, según la misma encuesta ya citada, tiene televisión.
A estos datos hay que sumar las decisiones que tomaron las autoridades electorales este año en Coahuila y Durango, reduciendo los eventos de campaña a no más de cincuenta personas, recomendando fuertemente que se privilegiaran las redes sociales. Si bien no puedo asegurar que se tomarán medidas similares para el próximo año, es de esperarse que así sea; incluso alguna autoridad sanitaria local ya está solicitando que no se permitan actos proselitistas con más de veinte personas.

Adicionemos otro factor: el sentido de las campañas, para la ciudadanía, es conocer las propuestas de unos y los defectos o falencias de los otros. Esto es, tanto lo que se propone como lo que se ataca, lo que se ha hecho y lo que se ha dejado de hacer, pues al obtener información se puede arribar al voto razonado.

Tomemos el conjunto de datos anterior, que nos pueden dar algunas pistas sobre las próximas campañas y las decisiones de quienes, expertas y expertos de estos temas, seguramente están por implementar.
Primero, la mudanza sin más al entorno virtual podría funcionar en entornos altamente urbanizados y con una población no envejecida; esta misma estrategia puede tener como efecto marginar de la información a quienes viven en entornos rurales, o a las personas de la tercera edad. Qué decir de quienes residen en el campo y llevan varios años a cuestas…
Segundo, es posible que continúen las restricciones a los eventos multitudinarios. Si consideramos que el periodo de campañas federales correrá del 4 de abril al 2 de junio, y estimamos también que aún las vacunas que están en etapas más avanzadas de experimentación requerirán de tiempo para fabricarse y distribuirse, es de suponer que las autoridades comiciales deberán fijar ciertos límites a los eventos masivos, así como a las visitas casa por casa.

Tercero, en este entorno, que afecta mayormente a la población de mayor edad, las campañas televisivas podrán ser el gran complemento de la mudanza a redes, dado el número tan alto de hogares con receptores. Si alguien había considerado que la TV era una antigualla para fines electorales, tal vez se lleve una sorpresa.
No pinta fácil, ni para los partidos ni para las autoridades electorales respecto de sus campañas de promoción del voto. El reto será lograr contribuir a un sufragio informado en un entorno del todo atípico; pero, como afirmé en un inicio, no se trata de decidir entre elecciones y pandemia, sino de aprender a hacerlas en medio de la emergencia.

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