Opinión


C. C. P. Salomón Chertorivsky W., maestro en Políticas Públicas

C. C. P. Salomón Chertorivsky W., maestro en Políticas Públicas | La Crónica de Hoy

Las crisis económicas, cada vez menos aisladas como resultado de la globalización, tienden a expandir sus impactos negativos rápidamente. A veces la inestabilidad en países como Grecia, con un PIB pequeño en relación con las grandes potencias económicas, logra desbalancear las finanzas internacionales con repercusiones que impactan las bolsas de valores, tipo de cambio en las principales divisas del mundo y a veces llega a tener influencia en los asuntos políticos internos de algunas naciones.

Hay por supuesto crisis de mayor impacto, la del 29 del siglo pasado, sin los niveles de globalización de hoy o la del 2008 que comenzó también en Estados Unidos, replicando sus efectos inmediatamente en todo el mundo, algunos de los que apenas nos íbamos recuperando.

Hoy enfrentamos una pandemia de la que ningún país está exento y que ya es una de las amenazas más grandes que se recuerde para la economía mundial, algo no vivido por esta generación, incluso quizá ni siquiera leído.

Pero aún en las peores crisis económicas, no todas las naciones salen de éstas al mismo tiempo, depende de cómo actúen durante ellas y cómo preparen su salida cuando se empiezan a normalizar los principales factores económicos que den certeza para arrancar de nuevo el crecimiento.

Es esto último en lo que algunos dentro del gobierno, quizá no en voz alta, así como fuera de él, parecen estar insistiendo, el planteamiento de un gran plan nacional de actuación y recuperación, que integre políticas públicas y acciones derivadas de éstas, coordinadas por la federación, por su fuerza, atribuciones legales, recursos económicos, medios para comunicarse y capacidad de gestión internacional.

No es como que no se esté haciendo nada, sin embargo las acciones se diluyen entre anuncios aislados y desarticulados entre ellos, que incluso ni siquiera se le reconoce políticamente a alguien. Por ejemplo los apoyos de la banca y aseguradoras con apoyo de la CNBV Y CNSF, las medidas de ayuda de las concesionarias de telefonía celular respaldadas por el IFT, Banco de México con los esquemas de apoyo a las Mipymes, programas de prórrogas de Infonavit a acreditados que se queden sin empleo, créditos a la palabra tanto para comercios informales y formales, adelanto en pensión para adultos mayores, apoyos para taxistas, apertura de los hospitales privados para derechohabientes de IMSS, ISSSTE e Insabi y otros tantos que se han dado a conocer pero que no fueron producto de una convocatoria nacional del gobierno a los sectores económicos y sociales, para delinear ese tan esperado acuerdo macro.

Este acuerdo aún puede convocarse, evitando que en lo local cada quien haga lo que pueda o lo que se le ocurra, bueno o malo. Faltan, entre otras, las políticas de rescate al sector turístico, ayuda a las aerolíneas que apenas empezaban a generar un ambiente de competencia; está también la presión de Estados Unidos y las armadoras para no romper las cadenas de producción en un inminente regreso a la producción del otro lado de la frontera.

Aún hay espacios vacíos, que, como lo ha dicho el propio Presidente, terminan por llenarse. El vacío para llamar y darle forma a ese gran plan nacional de rescate político e incluso de reconciliación nacional puede ser llenado aún por el gobierno federal, que con un equipo capaz pueda diseñar, implementar y en su momento evaluar política públicas para que nuestro país salga rápido de la crisis. No todas las economías se recuperan igual, la medicina hay que recetarla desde ahora.

 

Twitter: @AMaximilianoGP
maximilianogarciap@gmail.com

 

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