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Argentina, faro de Latinoamérica en la lucha de las mujeres por los derechos reproductivos

La esperanza ante una ley de despenalización muy liberal en el país sudamericano redobla el activismo feminista en una región que vive bajo un yugo de imposición antiabortista católica con poco más de 100 años de historia.

Argentina, faro de Latinoamérica en la lucha de las mujeres por los derechos reproductivos | La Crónica de Hoy

Mujeres argentinas celebran, el viernes, la aprobación de la ley del aborto en el Parlamento en Buenos Aires (EFE).

La historia del aborto en el mundo demuestra que el progreso no siempre es lineal. Así, mientras la interrupción del embarazo era práctica común y corriente incluso desde antes de los griegos, y lo siguió siendo hasta inicios del Siglo XIX, en poco menos de un siglo pasó a ser la viva manifestación del demonio a ojos de los religiosos.

Sirva como ejemplo el caso de Uruguay, donde las interrupciones del embarazo se ilegalizaron apenas en 1938, a raíz de un aumento en la mortalidad por la práctica, y se legalizaron completamente de nuevo en 2012. Esto significa que la práctica estuvo restringida en el país durante apenas 74 años. Curiosamente, dos años antes de la ilegalización en Uruguay, Cuba hizo legales los abortos en caso de riesgo para la vida de la madre y en casos resultantes de violación, y desde 1965 es completamente legal hasta la semana 12 de embarazo.

Estos dos son los únicos países de América Latina donde el aborto es completamente legal durante las primeras semanas de gestación, y sus casos demuestran que el antiabortismo, lejos de ser una moral ancestral, ha sido el fruto de la modernidad religiosa, especialmente la católica.

Así, mientras en Europa la Iglesia católica ha ido perdiendo fuerza en las últimas décadas, y el derecho al aborto ya casi nadie lo discute, en Latinoamérica la brutal penetración de la religión en la sociedad –herencia de la colonización española y portuguesa—  obliga todavía a las mujeres a luchar con uñas y dientes por defender sus derechos.

LA ESPERANZA ARGENTINA

Y las que con más fuerza lo hacen son las argentinas, donde la ley que restringe el acceso al aborto a casos de violación, riesgo de muerte para la madre y riesgo para la salud de la madre, data de 1921, lo que la convierte en una de las más antiguas de la región.

Ahora, casi exactamente cien años después, esa ley se percibe vetusta, y el país podría ahora convertirse en el tercero de la región en despenalizar completamente el aborto –hasta la semana 14 de gestación—. Eso, si el Senado aprueba el nuevo proyecto de ley del gobierno del progresista Alberto Fernández, cosa que ya hizo en una primera etapa el Congreso, la cámara baja, este viernes 11 de diciembre.

La ley es muy avanzada para la región. Por ejemplo, una menor de 13 a 16 años puede abortar, con autorización de madre, padre o tutor legal. A partir de los 16, la joven puede decidir por ella misma. Además, se obliga a los servicios médicos a practicar el aborto en un plazo de 10 días a partir de recibir la solicitud, para evitar la táctica de grupos religiosos de intentar hacer inviables los abortos alargando los casos en los tribunales. Y, aunque se permite la objeción de conciencia de los médicos, se les obliga derivar a la mujer a otro doctor o doctora que sí cumpla.

LENTO AVANCE REGIONAL

Uno de los países donde mayor impacto mediático ha tenido la ley argentina es México, donde desde hace unos años, el movimiento feminista marcha constantemente para lograr que el aborto se despenalice en todo el país. Recientemente, Oaxaca se sumó a la Ciudad de México en tomar esta medida, pero los derechos reproductivos enfrentan ataques ultra conservadores en recientes leyes estatales como la de Guanajuato.

La tendencia continental, sin embargo, parece que se mueve lentamente hacia la legalización. En 2017, Chile eliminó el veto total al aborto y ahora permite en tres casos: Violación, riesgo para la vida de la madre y malformaciones del feto. Las leyes en el resto de países latinoamericanas son similares a la chilena o a la argentina, cuando no más restrictivas. En El Salvador, República Dominicana, Honduras y Nicaragua, cuatro de los países más subdesarrollados de la región, la prohibición sigue siendo total.

NO ES SÍ O NO; ES LEGAL O ILEGAL

Sin embargo, la ilegalización del aborto nunca ha logrado eliminar la práctica. El colectivo feminista insiste en que el debate no es ‘aborto sí o aborto no’ sino ‘aborto legal y seguro o aborto clandestino y peligroso’. Y los datos le dan la razón. Según el libro “Aborto en América: Los orígenes y evolución de la política nacional (1800-1900)”, publicado por James C. Mohr en 1978, entre el 20 y el 25 por ciento de los embarazos en EU durante ese siglo terminaban en abortos.

De igual manera, un estudio del Guttmacher Institute estimó que entre 2010 y 2014, el 32 por ciento de todos los embarazos en América Latina y el Caribe terminaban en aborto. Y lo que es más, la estadística creció un 9 por ciento respecto al período 1990-1994.

DE LA PUBLICIDAD AUDAZ A GOOGLE

Al final del día, puede que la historia sea cíclica. Cuando las leyes antiabortistas avanzaron en la segunda mitad del Siglo XIX en Estados Unidos, diversos herbolarios y empresas vendían pastillas para tratamientos gástricos. Las Renovadoras Pastillas Francesas del Dr. Peter advertían, por ejemplo, que “las mujeres embarazadas no deben usarlas, puesto que provocan inevitablemente un aborto natural”. Hoy en día, basta con googlear “misoprostol” para encontrar vasta información sobre cómo obtener y emplear este conocido fármaco usado para tratar úlceras gástricas.

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