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Analizan la zona arqueológica de Huandacareo, Michoacán

Encontraron vasijas similares a las usadas en Teotihuacán

Analizan la zona arqueológica de Huandacareo, Michoacán | La Crónica de Hoy

Arqueólogos analizan los elementos de la tumba 6 de la zona arqueológica Huandacareo, Michoacán, donde registraron una piedra verde procedente de Guatemala, turquesa posiblemente de Estados Unidos, conchas del Pacífico mexicano y vasijas similares a las usadas en Teotihuacán. Parte de esas investigaciones se darán a conocer en el V Coloquio de Arqueología en Michoacán y sus áreas vecinas, del 23 al 27 de noviembre.

 A través del canal INAH TV en YouTube, más de 30 expertos hablarán sobre la relación de las culturas antiguas de Michoacán con el Centro de México, Aguascalientes, Durango, Guanajuato, Guerrero, Jalisco y Zacatecas.

 “Mi participación será con el investigador Agapi Filini y versará sobre la Cuenca de Cuitzeo como una ruta de intercambio entre el Altiplano y Occidente de México, principalmente hacia los años 900 d.C. donde hay una serie de intercambios entre áreas como El Bajío y Teotihuacán”, comentó en entrevista el arqueólogo Ramiro Aguayo Haro.

 El también investigador del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), compartió que actualmente estudia las colecciones arqueológicas y la información de proyectos arqueológicos del siglo pasado que se han dejado en pausa.

 “Tenemos dos sitios en la Cuenca de Cuitzeo que están abiertos al público, uno de ellos se pensaba que era tarasco, entre los años 1100 y 1500, pero revisando los materiales que salieron los años 70 del siglo pasado y las colecciones arqueológicas, resulta que es un sitio que tendría una historia ocupacional entre el 100 d.C. con probables relaciones comerciales con Teotihuacán y El Bajío”, señaló.

 El material que revisa Aguayo Haro es registro fotográfico, reportes de excavaciones y colecciones de cerámica, lítica y de 200 esqueletos humanos.

 “Hay una lítica muy bonita: una piedra verde que llegó a Michoacán desde Guatemala. Eso ya nos habla de algo interesante: ¿llegó vía Teotihuacán u otro importante centro? Es algo que todavía veremos”, dijo.

 El arqueólogo agregó esa piedra se encontró en la Tumba 6 de Huandacareo, sin embargo, el entierro reúne otros elementos funerarios en proceso de estudio.

 “Una concha que viene del Pacífico mexicano, tiene algunos elementos de turquesa que pudiera ser otro mineral como amazonita pero que no sabemos bien de dónde, lo que es cierto es que no proviene de la región. Es una tumba que tiene vasijas que se usaban en Teotihuacán. Es decir, un espacio reducido te está hablando de los contactos que tuvieron, ya sea vía comercial o importación”, expresó.

 Para el caso de esa tumba, lo ideal sería buscar el esqueleto que estuvo reposando en su interior para someter los restos óseos a análisis de isotopos de oxígeno, agregó. “Así sabremos si la persona fue oriunda de la región de Cuitzeo o de otro lado, es decir, lo que en los años 70 no se podía hacer por falta de tecnología, hoy en día estamos en condiciones”.

 Respecto a la turquesa registrada, la arqueóloga Eugenia Fernández-Villanueva Medina propone que pudiera ser originaria del suroeste de Estados Unidos o quizá de algún cimiento del norte de México.

 JUEGO DE PELOTA Y PREOGRABADOS. El V Coloquio de Arqueología en Michoacán y sus áreas vecinas reunirá 35 ponencias de especialistas del INAH, El Colegio de Michoacán, la Universidad de Guadalajara y el Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia.

 La arqueóloga Fernández-Villanueva que hablará sobre las formas en que se ha abordado en Occidente de México en diversos coloquios, indicó que una de las conferencias será sobre los hallazgos en los salones atrios del Cerro Barajas, Guanajuato.

 Aunque la experta no hablará sobre su reciente investigación en el Cerro de los Chichimecas, Michoacán, compartió a Crónica sus avances.

 “Es un sitio que estuvo ocupado en el epiclásico, entre los años 600 y 800 d.C., es un sitio que tiene petrograbados, hasta el momento tenemos registrados más de 200, algunos de ellos en afloramientos rocosos, otros en piedras que forman parte de las construcciones y tuvimos la suerte de encontrar dos entierros múltiples directamente sobre el suelo, no están en una tumba preparada, pero sí tienen ofrendas interesantes que nos hablan de ciertas posibilidades de contacto con gente de otras latitudes”, indicó.

 

El Cerro de los Chichimecas es extenso, con terrazas y un juego de pelota. “Esperamos que en algún momento se pueda abrir al público, ha sido trabajado con ese objetivo”, dijo Fernández-Villanueva.

 -¿Los petrograbados aluden al ciclo agrícola?

-Tienen elementos relacionados con el agua y el aire, que suelen ser las espirales; y había –porque lamentablemente lo sustrajeron de la cancha de pelota– uno relacionado con la parte propiciatoria de la agricultura, ya que era uno de los sentidos de la práctica ritual del juego de pelota mediante la decapitación, porque al decapitar brotaba la sangre y la sangre fertiliza el suelo.

 -¿Los entierros se relacionan con los petrograbados?

-Los petrograbados son difíciles de fechar, pero sí fueron hechos en el momento de ocupación del sitio, no creo que sean más antiguos. Aunque aún falta estudiar más.

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